La Rioja
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Autor: Rosamrol
Facilitando la hora de comer a nuestro gato
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Rosa Roldán | 07-07-2016 | 8:54| 0

Una forma de ayudar a nuestros gatos a tragar menos aire durante la ingesta de comida (motivo por el cual, pueden estar incómodos o incluso vomitar si comen muy rápido), es elevar el punto de alimentación, de forma que el cuello no esté tan inclinado y facilitemos la tarea, minimizando la entrada de aire.

 

También resulta esencial en los casos de gatos con problemas de cervicales y espalda pues les permite estar cómodos sin forzar la postura.

 

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Aprender es cosa de dos: Enseñando a perros y humanos a trabajar juntos
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Rosa Roldán | 01-07-2016 | 3:15| 0

Educar es cosa de dos: el que enseña y el que aprende. Y en el mundo canino, también sucede. Para que las cosas funcionen, perro y guía deben conectar y, si no lo hacen, suelen empezar los problemas (el perro tira, no acude a la llamada, no hace caso, muerde la correa… y mil cosas más en las que parte de la responsabilidad, no es exclusiva del animal).

 

Cuando se empieza a trabajar con un perro, es importante que el veterinario haya revisado al animal y descartado cualquier patología que pueda estar detrás del “problema” para tratarlo, en su caso. Solo entonces, podemos ponernos manos a la obra.

 

A partir de ese momento, el trabajo es a dos bandas. El humano debe aprender a guiar a su perro, a sacarle partido a todo su potencial y a disfrutar juntos y el perro a confiar en él y dejarse guiar. En caso contrario la relación difícilmente llegará a funcionar. No se le puede pedir a un perro que haga algo que no le hayamos enseñado previamente y se haya fijado de forma coherente. Sería como tratar de echarle la culpa cuando algo no nos sale bien, simplemente porque estaba al lado.

 

Procura facilitar las cosas y ayudar a que el perro acierte, en vez de castigar los errores. Él aprenderá antes y ambos disfrutaréis de la experiencia.

 

http://perrygatos.es/art%C3%ADculos/colaboraciones-con-publicaciones/responsabilidad-compartida/

 

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Mirada, foco y atención
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Rosa Roldán | 30-06-2016 | 8:41| 0

Este es un tema que, demasiadas veces pasa desapercibido pero que me gusta trabajar con cada persona que llega a las clases por primera vez con su perro, pero también antes de cada sesión como una forma de “calentar”, prepararnos y preparar al animal antes de entrar en acción.

 

Olvidamos empezar de forma amable, centrando la atención del que tienes enfrente (en este caso el perro) en nosotros. Porque si nos despojamos de todo lo demás (chucherías, comida, juguetes….) solo queda nuestra persona, la relación (buena o  menos buena que hayamos logrado forjar con nuestro perro) y el poder de la mirada y de todo lo que implica…. No cuesta nada “avisar” al animal de que vamos a hacer algo juntos. Una sencilla palabra (“¿preparado?”) basta para ponerlo en antecedentes

 

Y sobre todo, focalizar la mirada….  Porque la mirada es una de las conductas que más debemos reforzar en nuestro perro. Un perro que no nos mira, difícilmente va a atender nuestras peticiones pues cualquier cosa es mucho más llamativa que nosotros….

 

No es difícil pero requiere de práctica y, cuando nos convertimos en el foco de atención de nuestro perro… empieza la magia.

 

Seguro que, llegados a este punto, también te habrás fijado en que tu perro sonríe cuando está feliz…  Si la relación es buena, se mostrará relajado, atento, centrado y trabajará a nuestro lado, durante más tiempo.

 

Diversos estudios demuestran que, los perros, cuentan con las mismas estructuras y hormonas, experimentan los mismos cambios químicos que nosotros (aunque en un estado de madurez temprano), y son capaces de sentir las mismas emociones básicas que un niño de dos años como afecto, felicidad, tristeza, miedo, sorpresa, timidez, desconfianza, aversión, alegría, angustia, excitación… pero no pueden procesar emociones sociales más complejas como el orgullo o la vergüenza.

 

Y tu perro…. ¿Te mira, se queda contigo y también sonríe?

 

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Verano, fiestas y animales
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Rosa Roldán | 21-06-2016 | 7:23| 0

Estrenamos estación. Llega el verano y con él, la Noche de San Juan, las fiestas y los ruidos…. No todos los animales lo llevan igual de bien y, si el tuyo es de los que lo pasan mal, hoy te contamos algunas claves.

 

A medida que nos acercamos a la Noche de San Juan, muchas personas se preguntan cómo reaccionar ante las conductas de sus animales de compañía. Son muchos, los  perros y gatos que se estresan ante los ruidos fuertes y presentan síntomas de ansiedad y hasta pánico. La noche de San Juan es un acontecimiento que, provoca disgustos, en más de una ocasión, a animales y propietarios.

 

Cada animal es único y por tanto responde de forma diferente ante los mismos estímulos. Hay factores como la actitud del propietario, la etapa de socialización, el contacto con otros perros miedosos así como el propio carácter y genética, que influyen en su comportamiento.

 

Se vuelve especialmente importante extremar las medidas de precaución si vivimos con un animal miedoso. En estos casos, evita sacarlo de paseo a las horas más comprometidas y, en caso de necesitar salir con urgencia, asegúrate que lleva el collar bien puesto y agarra bien la correa para evitar que el perro pueda echar a correr y se escape en caso de pánico.

 

Si eso ocurriera, la única forma de poder recuperar al animal perdido es, si lleva un microchip identificativo implantado.

 

Generalmente el perro que siente un miedo irracional ante los fuegos artificiales y los petardos, suele reaccionar de dos formas diferentes en función de la situación en la que se encuentre:

 

  • Intenta esconderse para evitar el problema
  • Sale huyendo para escapar de la situación que lo aterroriza.

 

El perro que sale huyendo es el que corre más peligro, puesto que su estado de pánico, provoca que no oiga nada, no vea nada y sufra más riesgo de ser atropellado o de perderse y no saber volver a casa.

 

En la mayoría de los casos, el propio animal dentro de casa, elige un refugio seguro para pasar el “mal rato” de los petardos o los fuegos. Él solito se va al fondo de la casa (normalmente un baño o aseo), donde todos los ruidos se amortiguan y se queda allí tranquilo hasta que todo vuelve a la normalidad. En casos extremos, si podemos anticiparlo, el veterinario puede aconsejarnos sobre el uso de difusores o collares de feromonas que ayudan a calmarse a nuestro perro.

 

Si el perro, al asustarse, se esconde en otra habitación o debajo de una silla, sofá, etc. no lo fuerces a salir de su refugio. Ese lugar hace que se sienta más tranquilo y lo ayuda a controlar el miedo. Si mantenemos la calma, al cabo de un rato es más que probable que nuestro perro salga de su escondite una vez superada la situación, es decir, cuando se sienta a salvo. Tu perro necesita de tu apoyo e ignorarlo por completo tampoco es la solución. Dale espacio pero estate pendiente de su estado para poder ayudarlo en caso necesario.

 

Ahora es momento de prevenir pero, una vez pasadas las fiestas, es más que recomendable ponernos manos a la obra para ayudar a nuestro perro a superar sus propios miedos y afrontarlos de otra forma más tranquila.

 

En cuanto a las posibles soluciones que se pueden tomar frente a este problema, la más segura y recomendable en los casos más severos es la terapia para desensibilizar al animal de su miedo, en este caso, el ruido.

 

Con unas mínimas precauciones, todos, animales y humanos, disfrutaremos mucho más de las fiestas.

 

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Gatos y exterior
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Rosa Roldán | 17-06-2016 | 8:10| 0

Para que nuestro gato pueda desplegar todas sus habilidades, debemos poner de nuestra parte, para dotar nuestro hogar de todo lo necesario para que el gato practique conductas habituales en el medio natural como son la exploración y la búsqueda de alimento y que resultan absolutamente necesarias para su bienestar psicológico.

Una terraza o una zona abierta (debidamente protegida) pueden hacer las delicias de nuestro gato. Existen cerramientos para ventanas y balcones, en forma de mallas o mosquiteras, de todo tipo de materiales, con variados sistemas de fabricación ya sea profesional o casera…

Además del riesgo de fuga del gato, evitaremos que entren otros animales que puedan comprometer el bienestar físico o psicológico de nuestro felino.

 

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