La Rioja
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Autor: Rosamrol
Camitas felinas para todos los gustos…..
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Rosa Roldán | 13-07-2016 | 8:17| 0

Es sabido que los gatos duermen entre 16-18 horas al día de media y, como animales territoriales que son, adoran disponer de lugares privados para descansar cómodos y felices.

 

Aunque existe una amplia oferta de camas, colchones, mantas, cojines…. etc, la imaginación no tiene límites y cada gato, encontrará su dormitorio “ideal”, aunque casi todos coinciden en algunos detalles como estar situados en zonas alejadas del paso, normalmente elevadas y recogidas (pegadas a la pared o a las esquinas, por ejemplo). De esta forma, se sienten seguros y protegidos.

 

Ahí van algunos ejemplos pensados para otros fines y reutilizados por los gatos de casa como zonas de descanso (frutero, escurreplatos)  y uno específicamente fabricado para este fin y que resulta ideal para gatos que quieran “desaparecer” por un rato de la vista.

 

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Eligiendo material de paseo
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Rosa Roldán | 08-07-2016 | 8:16| 0

Cuando enseñamos a pasear a un perro, preferimos las correas fijas (de un par de metros de longitud), a las extensibles o enrollables por varios motivos.

En primer lugar, porque las últimas, ayudan al perro a estar lejos de nosotros y le enseñan a “tirar” más aún. Al sentir tensión constante en el cuello, el perro no aprende cuando lo está haciendo bien (es decir cuando camina sin tensión). La misma presión que ejerce la correa extensible en sentido contrario, anima al perro a tirar aún con más fuerza para obtener más espacio. El tirón constante en el cuello del animal puede causar la aparición de microlesiones que pueden derivar en problemas mayores con el tiempo. Además, el perro se ve reforzado y recompensado por tirar y sigue tirando puesto que, de este modo, recibe más correa. Este tipo de correa y, sobre todo, la distancia que pueden separarles de nosotros, favorece que se descontrolen fácilmente, llegando a doblar las esquinas sin previo aviso, cambiando de dirección de forma repentina o lanzándose detrás de cualquier cosa que les llame la atención.

Otro motivo que nos desanima en el uso de las correas extensibles es lo frecuente que resulta que se escapen de las manos, ante un tirón repentino del animal (recordemos que el perro puede estar hasta cinco metros lejos de nosotros con el riesgo añadido que eso supone). Si en esos momentos, perdemos la correa, el soporte, se convierte en un proyectil peligroso que sale disparado tras el perro.

Ante animales miedosos o que están aprendiendo, este tipo de experiencias pueden resultar sumamente desagradables puesto que intentan escapar en vano de aquello que los amenaza y además hace un ruido sumamente desagradable cuando roza el suelo por lo que se acrecienta la sensación de pánico del animal que puede salir huyendo despavorido lejos de nosotros y con el riesgo añadido de ir sujeto por una correa que puede quedarse enganchada en un momento dado.

Uno de los principales motivos por el que el perro tira de la correa es para poder acercarse a aquello que le resulta interesante, si nosotros permitimos que se aleje de nosotros de forma libre le estamos animando a que siga tirando sin enseñarle nada alternativo.

Por eso, en el paseo, nos gusta más los arneses cómodos y las correas normales fijas, de al menos dos metros de longitud, que nos permiten regular la distancia entre ambos, mientras el animal pasea al lado sin tensión.

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Facilitando la hora de comer a nuestro gato
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Rosa Roldán | 07-07-2016 | 8:54| 0

Una forma de ayudar a nuestros gatos a tragar menos aire durante la ingesta de comida (motivo por el cual, pueden estar incómodos o incluso vomitar si comen muy rápido), es elevar el punto de alimentación, de forma que el cuello no esté tan inclinado y facilitemos la tarea, minimizando la entrada de aire.

 

También resulta esencial en los casos de gatos con problemas de cervicales y espalda pues les permite estar cómodos sin forzar la postura.

 

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Aprender es cosa de dos: Enseñando a perros y humanos a trabajar juntos
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Rosa Roldán | 01-07-2016 | 3:15| 0

Educar es cosa de dos: el que enseña y el que aprende. Y en el mundo canino, también sucede. Para que las cosas funcionen, perro y guía deben conectar y, si no lo hacen, suelen empezar los problemas (el perro tira, no acude a la llamada, no hace caso, muerde la correa… y mil cosas más en las que parte de la responsabilidad, no es exclusiva del animal).

 

Cuando se empieza a trabajar con un perro, es importante que el veterinario haya revisado al animal y descartado cualquier patología que pueda estar detrás del “problema” para tratarlo, en su caso. Solo entonces, podemos ponernos manos a la obra.

 

A partir de ese momento, el trabajo es a dos bandas. El humano debe aprender a guiar a su perro, a sacarle partido a todo su potencial y a disfrutar juntos y el perro a confiar en él y dejarse guiar. En caso contrario la relación difícilmente llegará a funcionar. No se le puede pedir a un perro que haga algo que no le hayamos enseñado previamente y se haya fijado de forma coherente. Sería como tratar de echarle la culpa cuando algo no nos sale bien, simplemente porque estaba al lado.

 

Procura facilitar las cosas y ayudar a que el perro acierte, en vez de castigar los errores. Él aprenderá antes y ambos disfrutaréis de la experiencia.

 

http://perrygatos.es/art%C3%ADculos/colaboraciones-con-publicaciones/responsabilidad-compartida/

 

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Mirada, foco y atención
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Rosa Roldán | 30-06-2016 | 8:41| 0

Este es un tema que, demasiadas veces pasa desapercibido pero que me gusta trabajar con cada persona que llega a las clases por primera vez con su perro, pero también antes de cada sesión como una forma de “calentar”, prepararnos y preparar al animal antes de entrar en acción.

 

Olvidamos empezar de forma amable, centrando la atención del que tienes enfrente (en este caso el perro) en nosotros. Porque si nos despojamos de todo lo demás (chucherías, comida, juguetes….) solo queda nuestra persona, la relación (buena o  menos buena que hayamos logrado forjar con nuestro perro) y el poder de la mirada y de todo lo que implica…. No cuesta nada “avisar” al animal de que vamos a hacer algo juntos. Una sencilla palabra (“¿preparado?”) basta para ponerlo en antecedentes

 

Y sobre todo, focalizar la mirada….  Porque la mirada es una de las conductas que más debemos reforzar en nuestro perro. Un perro que no nos mira, difícilmente va a atender nuestras peticiones pues cualquier cosa es mucho más llamativa que nosotros….

 

No es difícil pero requiere de práctica y, cuando nos convertimos en el foco de atención de nuestro perro… empieza la magia.

 

Seguro que, llegados a este punto, también te habrás fijado en que tu perro sonríe cuando está feliz…  Si la relación es buena, se mostrará relajado, atento, centrado y trabajará a nuestro lado, durante más tiempo.

 

Diversos estudios demuestran que, los perros, cuentan con las mismas estructuras y hormonas, experimentan los mismos cambios químicos que nosotros (aunque en un estado de madurez temprano), y son capaces de sentir las mismas emociones básicas que un niño de dos años como afecto, felicidad, tristeza, miedo, sorpresa, timidez, desconfianza, aversión, alegría, angustia, excitación… pero no pueden procesar emociones sociales más complejas como el orgullo o la vergüenza.

 

Y tu perro…. ¿Te mira, se queda contigo y también sonríe?

 

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