¡Aznar ha vuelto! ¡Viva el espectáculo! Qué quieren que les diga, ¡me encanta! Por fin en el teatro parlamentario aparece alguien que domina la escena. En el hemiciclo de la post-verdad es lógico que brille el rey de la mentira. Dicen los nuevos dirigentes del PP, que José María Aznar, “Es un crack, un maestro, les ha dado un baño” a toda esa pandilla de aficionados que pueblan el parlamento español.

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María Antonia San Felipe

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El crack

aznar-casado¡Aznar ha vuelto! ¡Viva el espectáculo! Qué quieren que les diga, ¡me encanta! Por fin en el teatro parlamentario aparece alguien que domina la escena. En el hemiciclo de la post-verdad es lógico que brille el rey de la mentira. Dicen los nuevos dirigentes del PP, que José María Aznar, “Es un crack, un maestro, les ha dado un baño” a toda esa pandilla de aficionados que pueblan el parlamento español. Que quieren que les diga, llevan razón. El parlamento español parecía un patio de colegio a la hora del recreo, plagado de acusicas y de un griterío ensordecedor en el que solo se pronuncian tres palabras: -Y tú más. Pero llegó él y la luz se hizo. Es innegable que Aznar es un imán para las cámaras, el contrapunto de Marlon Brando, produce dentera, pero borda el papel de chulo. ¡A ver si lo fichan en Hollywood! Llegó al Congreso como una estrella, Pablo Casado y sus muchachos lo esperaban con el corazón henchido. Después de despedir a Rajoy, sin honores, han resucitado a Aznar como a su Cid Campeador.

La entrada a la sala en la que debía comparecer, su meditada puesta en escena, contrastó con la improvisación del resto de figurantes. Era como en la película Apocalypse Now. No piensen en el coronel Kurtz (Marlon Brando), sino en el teniente coronel Kilgore (interpretado por Robert Duval), un loco de surf. Evoquemos la escena. Desde el helicóptero, mientras sueltan el napalm contra los norvietnamitas y suenan las valquirias de Wagner, ve la altura propicia de las olas y ordena el descenso en medio del combate porque:
-Me sobran cojones para hacer surf en esta playa.
-Pero coronel, no podemos ir allí, Charlie está al acecho.
Charlie no hace surf!

Digamos que, así más o menos, se comportó Aznar en el Congreso, pletórico de una superioridad casi enfermiza y encastillado en evidentes mentiras, puso sobre la mesa los atributos que le sobraban al coronel Kilgore en la película y se encaró con los diputados, que parecían párvulos en sus pupitres, en un tono bronco y chulesco.
Escuchándolo es imposible no recordar el pasado del que fue protagonista. ¿Quien puede pasar por alto a este defensor del régimen del 78, que a lo largo del año 1979, cuando llegó a Logroño con su amigo Blesa (Cajamadrid), escribió apasionados artículos en la antigua Nueva Rioja contra la transición y la Constitución? ¿Quién puede borrar de su recuerdo a Rodrigo Rato, Jaume Matas o Eduardo Zaplana (-yo estoy en política para forrarme) por citar a los más estupendos? ¿Quién no recuerda a Bárcenas o a Francisco Correa entrando en El Escorial para apadrinar la boda de su hija? Nosotros no lo conocíamos y, al parecer, Aznar, tampoco. ¿Quién puede olvidar el saqueo o la guerra?

¿Cómo va a pedir perdón el héroe estando la película llena de mediocres? Él no es responsable de nada aunque, gracias a él, Rajoy está ahora en Santa Pola. Aznar vive en su gloria y regresa apadrinando a Pablo Casado que se le abrazó como si fuera un santo cuya bendición imprime carisma y carácter. La épica ha vuelto al PP, sus votantes se sienten estimulados, hasta que la realidad les demuestre que la España de hoy no es la que Aznar recuerda. La principal lección que quiso transmitirle a Pablo Casado e incluso a Albert Rivera (que tanto le gustaba hace unos meses) es que el clima de crispación siempre favorece a la derecha y en ella nos van a instalar. Pedro Sánchez hará mal en menospreciar lo que esto significa. La sensación de solvencia que dio con la formación de su gobierno se ha evaporado entre la confusión y la descoordinación que se ha producido en este tiempo. Algo ha de enmendar antes de que los españoles olviden que la corrupción que ha envuelto al PP evoca las palabras del capitán Willard en Apocalypse Now, “la mierda se acumulaba con tanta rapidez, que se necesitaban alas para no mancharse”.

María Antonia San Felipe

Sobre el autor

Funcionaria. Aficionada a la escritura que en otra vida fue política. "Entre visillos" es un homenaje a Carmen Martín Gaite con esa novela ganó el Premio Nadal en 1957, el año en que yo nací.


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