La Rioja
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¿Para qué sirve la psicoterapia?
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Mercedes Garcia-Laso | 11-09-2017 | 19:29| 0

“Y esto de centrar la psicoterapia en la felicidad (o en la percepción de su ausencia) me parece muy grave y vergonzoso. No recuerdo si esto lo trataba Frankl específicamente, pero otros grandes si lo abordan. La psicoterapia jamás nació para tratar sobre la felicidad, eso es un anhelo humano harto complejo desde los griegos como mínimo. En mi opinión, prestada de gente más inteligente a la que he podido leer, la psicoterapia es quizá una de las pocas herramientas que tenemos para tratar sobre la libertad individual. Y no siempre a mayores cotas de consciencia y libertad uno es más feliz, es un proceso duro que requiere de disciplina, coraje y tenacidad. Lo otro no es tan distinto a lo que prometía el Prozac en los 90: A veces somos muy duros con la psicofarma y poco autocríticos con las recomendaciones easy & fast de algunas corrientes de la psicología contemporánea”

Hace un tiempo leí, en un foro, este comentario de un compañero psicólogo clínico y doctor en Psicología y me pareció muy acertado. La persona, en la mayoría de los casos, acude a un proceso de psicoterapia por un importante sufrimiento psíquico. Lo que pasa es que lo que diferencia a una auténtica psicoterapia de otras cosas (fármacos, acupuntura, técnicas de relajación, etc. ¡que pueden ser muy útiles, incluso necesarias en ciertos casos!) es que, además del alivio del malestar, busca que el paciente recorra su particular, único e irrepetible camino hacia una vida más plena, es decir, sentirse más vivo, con más posibilidades, con las riendas de su vida.

Además si se trabaja sólo para la eliminación del síntoma, aparecerá posteriormente otro (ya sea psíquico, físico o en las relaciones –incluido que sean los demás los que lo sufran). Y lo que quizás sea peor, la vida se empobrece al quedar amarrada a intentar controlar el síntoma o problema, y no construir nuevos caminos y significados.

No hace falta terapias largas. Depende de la persona y de su momento. Pero sí requiere un tiempo por el mero hecho de que aprender (o re-aprender) a sentir, actuar y pensar de otra manera necesita la formación de nuevas sinapsis neuronales. Y dime ¿cuánto tardaste en aprender a conducir?

Nuestra mente se forma por la interacción con el otro (la mamá etc.), de ahí que los libros de auto-ayuda sirvan poquito. Necesitamos en este caso al terapeuta para poder, a través de la relación con él, ver dentro de nosotros y construir nuevas redes neuronales.

Para los que queráis curiosear sobre todo esto os recomiendo muy mucho el libro La Conexión Emocional de Ramón Riera, que salvo algún párrafo (que os lo podéis saltar) es totalmente accesible para cualquiera y muy entretenido de leer. La orientación del Psicoanálisis Relacional a la que pertenece, me está interesando muchísimo porque permite integrar las corrientes con las que actualmente trabajo (Gestalt, Psicoanálisis, Sistémica, Constructivismo).

Voy a finalizar con las opiniones de cuatro experimentados psicoterapeutas sobre esto de ‘para qué sirve la psicoterapia’. Antes, no obstante, os copio dos citas y unos versos que me parecen fundamentales en esta cuestión. También una noticia que creo que os resultará curiosa. Hasta la próxima navegantes! (Más post en la categoría Psicoterapia)

C.G. Jung: “Lo que no se hace consciente, se manifiesta en la vida como destino.

Walter Brunstein: “Curar no es normalizar a la persona, pues esto conlleva la hipótesis de que existe alguien que es normal. De allí que exista tanta proliferación de fármacos que tiendan a corregir la desviación del individuo de las supuestas reglas del ser normal, y esto lleva muchas veces al aniquilamiento del individuo en su lucha por satisfacer la medida de los otros, en lugar de aportar su diferencia.”.

Antonio Machado: “caminante, no hay camino, | se hace camino al andar.”

El Papa Francisco fue a sesiones semanales de psicoterapia (también podéis leer en castellano un resumen aquí): Rescato, sobre todo, su valor de decirlo con naturalidad. Y es que ir a un psicoterapeuta suele ser un signo de autocuidado y consciencia (aunque en nuestro país esto aún no se entiende bien).

Psicoterapia-terapia

⚓ Javier Arenas, médico psicoanalista de orientación lacaniana: “Parto de la tesis freudiana de que el malestar que sufrimos es consecuencia de la negación o ‘no querer saber’ de algún conflicto interno que nos resulta de algún modo inaceptable. Desde ahí, mi premisa es que ‘la verdad cura’ y la cura pasa por su aceptación. Y en eso estoy. En desmontar montajes y desvelar fantasmas que nos hacen vivir la vida en fuga.

Por lo que a mí respecta hice este viaje, que ahora continuo solo, y el fruto es poder vivir en relativa paz conmigo mismo. Y ahí vamos, golpe a golpe y verso a verso, transitando los surcos del azar.”.

⚓ Joan Coderch, médico psicoanalista relacional: “Lo que nos muestra la práctica clínica, es que estas dolientes experiencias subjetivas que aquejan al que pide ayuda sólo podrán modificarse si, a través de la interacción con el terapeuta, el paciente vive nuevas experiencias que dan lugar a un cambio en el inconsciente relacional que subyace a ellas.

(…) Una experiencia terapéutica es aquella que desestabiliza el estado atractor existente en la mente del paciente para promover la posibilidad de la configuración de otro estado atractor más flexible, abierto al diálogo con el entorno y con mayor capacidad de autoorganización evolutiva para la adaptación a la realidad externa e interna.”

P.D.: “Estado atractor” se puede entender como el esquema que subyace a la particular manera de cada uno de actuar, sentir, pensar y relacionarnos.

⚓ María Vázquez, psicóloga clínica de orientación humanista: “La terapia es el caminar, acompañado por alguien que ha recorrido y sigue recorriendo su propio camino, al encuentro con la propia verdad. Y para llegar a la propia verdad hay que recorrer (y para eso “sirve” la terapia también) un largo camino de desprendimiento y de vivir el dolor, tanto del presente como del pasado… Para lo cual, a su vez, hace falta un proceso de toma de conciencia de uno mismo, del dolor que uno lleva dentro, de las ataduras.”

⚓ Cristina Nadal, psicoterapeuta gestalt: “No sólo estamos configurados por muchas partes, muchos yoes, sino que somos un entramado de todo lo que hemos ido engullendo y aprendiendo junto con nuestros allegados/as, además de lo recibido de nuestras figuras parentales y maestros/as. Si nuestro grado de neuroticismo no es muy exacerbado, seguimos en ello, transformándonos con nuestro entorno. Es nuestra responsabilidad reconocer a qué obedecemos, detectar lo que nos hemos tragado y seguimos tragando y atrevernos a identificar qué deseo sustentamos. Para dar con ello, en Gestalt le pedimos al paciente que diga en voz alta de qué se da cuenta, momento a momento. Tanto la apertura osada y comprometida a ese proceso, como las interrupciones del mismo, cuando el terapeuta ayuda a que él o la paciente las explore, llevan a cuestiones significativas y asuntos pendientes pasados o actuales que aquel/lla necesita ver, reconocer y encarar para ir sanando. El programa no está hecho, cada recorrido es individual, y además, quien trabaja es el paciente; el terapeuta cobra para hacerlo trabajar.

Finalizando, remarco que en Gestalt, para recorrer el proceso de cura, usamos las sensaciones y las emociones como autopistas para recorrer el camino hacia uno mismo, que no es posible si no se recorre también hacia el otro. Para ello, yo doy especial importancia al reconocimiento y a la atención a los puntos de apoyo corporales; al efecto que tiene la ley de la gravedad sobre toda materia. Proporciona reconocimiento del espacio propio, facilita la apertura a las sensaciones y aporta apoyo para transitar las diferentes emociones que emergen al recorrer el viaje de regreso a casa que supone cualquier psicoterapia profunda.”

(Mercedes GarcíaLaso, tu psicólogo en Logroño y autora del libro Minimapas para Tormentas, 2ª edición)

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Tres claves que te ayudarán con el comienzo de curso
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Mercedes Garcia-Laso | 03-09-2017 | 18:53| 0

Septiembre. Algunos se irán ahora de vacaciones pero para la mayoría comienza el curso… y eso que en Logroño con los San Mateos hasta octubre estamos a medio gas;)

¿A ti te mola este mes (por lo que tiene de “comienzo”, por lo de retomar un orden, por eso de ir a la librería a por esos cuadernos nuevos)? ¿o eres de los que sufren el mal llamado síndrome post-vacacional?

Digo lo de “mal llamado” porque… ya nos vale poner etiquetas a todo! ¡y más aun, etiquetas que patologizan, o al menos problematizan, algo que es completamente normal! Porque normal es, y muy normal además, la pereza que nos da a la mayoría volver a tener que responder a las demandas del otro (es decir, madrugar, correr, hacer cosas que no me gustan o no me apetecen en ese momento etc.), sumándole además el echarnos de nuevo a las espaldas las preocupaciones que durante el kit-kat del verano habíamos dejado aparcadas.

Ay, cuántos de vosotros habéis deseado en estas temporadas, al sonar el despertador, esconderos bajo las sábanas deseando simplemente desaparecer como por arte de magia? A mí, al menos, me ocurre a menudo, jeje;)

Luego se pasa, claro –y esto es esencial recordarlo. Pero si dispones de unos minutos en un lugar tranquilo y quieres este año salir un  poco de lo de siempre, TE PROPONGO TRES PREGUNTAS para que escribas (o dibujes, o lo que sea) lo que te surja:

1º) Que te ha ayudado otros septiembres? (como muchas veces digo “repite, lo que te ha servido; y no repitas, lo que no te ha servido”;))

2º) Respecto a qué actividades apuntarse este año, qué objetivos marcarte y demás, cierra los ojos, inspira dos veces profundamente y después observa, sin intentar modificar nada, como el aire entra y sale por las fosas nasales. También puedes salir a dar un paseo, regar tus plantitas o cualquier otra actividad que te ayude a conectar contigo mismo. Una vez, ahí, en esa relativa calma interior, mira qué necesita tu cuerpo y qué siente ante las diferentes opciones que la mente planteaba.

No quieras respuestas, simplemente estate atento. Suele pasar que es posteriormente a este ejercicio cuando aparecen las señales. Y el captarlas requiere “intención sin expectativas” y “espacio” (es decir, si tu mente no para ni un momento con la agenda repleta, es imposible que repare en lo sutil de la voz interior –y por eso, si te das cuenta, es en la ducha o medio dormido cuando a veces te das cuenta de cosas importantes).

Menos es más, recuerda. Y si observamos a plantas y animales, podemos aprender tanto de éstos, de su sencillez ante el trascurrir de la vida en ellos…

3º) Por último, ¿y si tuvieras, a partir de ahora, un ratico semanal para ti, para poner consciencia en tu vivir, para conectar con la calma y coger desde ahí perspectiva?

Si sientes ese deseo, lo difícil será hacerlo “sagrado” en tu agenda (y lo digo por experiencia). Puede ser escribir, dibujar, un paseo o cualquier cosa que nos sirva para no dejarnos arrastrar totalmente por nuestros automatismos. Y así avanzar, poco a poco, en el ir sintiendo cada vez más profundo que lo más valioso no es lo que tienes, o lo que haces, o lo que los demás piensan de ti. ¿Para qué poner tanta energía en todo ello, en vez de en el mismo acto de ser, de existir y estar en el mundo por derecho propio? Suena muy new-age, lo sé, pero seguro que, por ejemplo, los montañeros me pilláis evocando lo que hace que el monte os guste tanto… y me viene también la cita de Saramago “dentro de nosotros existe algo que no tiene nombre y eso es lo que realmente somos”.

Ah, para los que os de especialmente pereza la vuelta al curro, ojearos también el Minimapa “Vuelta al trabajo: 6 lucecillas para la pérdida de ilusión”. Y a por el nuevo curso, navegantes!

Comienzo de curso dibujado por isabel merino para el libro minimapas

(Dibujo de Isabel Merino del libro Minimapas)

(Mercedes GarcíaLaso, tu psicólogo en Logroño y autora del libro Minimapas para Tormentas, 2ª edición)

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Cargar pilas en verano (mis pistas)
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Mercedes Garcia-Laso | 20-06-2017 | 19:11| 0

Necesito vacaciones. Un curso éste super enriquecedor pero agotador: apuesta por la consulta en dedicación exclusiva + el libro  + cambios personales potentes… con lo tortuguilla que soy para todo además… ufff!

Así que, aunque seguiré  con pacientes y clientes hasta agosto (cuando espero tomarme 10 días de parar a cero), he decidido ir soltando desde ya otras tareas progresivamente. Y una de ellas es este blog, del que creo que me despido hasta septiembre. Estos meses seguiré escribiendo sí, pero de lo que me dé la gana y cuando me dé la gana (sin que me salte el aviso del Google Calendar de “escribir post”, “escribir post”, “escribir post”!)

Quiero parar para descansar, para escucharme, para aburrirme, para disfrutar, como decía una amiga, de “no hacer nada despacio”. Para mí, como seguro que para alguno de vosotros, esto me resulta complicado. Pero por fortuna desde hace ya bastante tiempo atiendo a lo que necesita mi espíritu más allá de las resistencias y pataleos de mi mente.

El deseo es una curva ondulante: necesita descansar, incluso aburrirse, para volver emerger con fuerza y renovado. Así si uno descansa realmente, retoma después con ganas los proyectos que le apasionan pero que a estas alturas de curso le saben a hastío (aunque la vuelta siempre se haga dura, claro, porque esto de lidiar con exigencias ajenas nunca mola, jeje).

Y, jo, como esto es un blog de psicología para crecer os dejo estas dos preguntas por si os sirven: 1) ¿qué te descansa y te carga las pilas?; 2) ¿qué necesitas este verano? Déjalas reposar en tu interior y permite que emerjan pistas, sin tratar de adecuarte a ningún modelo (hay, por ejemplo, gente a la que le descansa levantase a las cinco de la mañana a escribir, por extraño que parezca). Luego adecúalas a tu realidad.

Para acabar os dejo minimapas anteriores que considero que complementan a éste en relación a cómo vivir más plenamente el verano y unas palabras del Doctor Zhivago a modo de otra posibilidad más para descansar (sí, el trabajo manual y el esfuerzo físico que castigaba el cuerpo de nuestros abuelos, ahora va y le hace un tremendo bien a nuestras mentes posmodernas;))

Más minimapas para el verano:

⚓  Algunas pistas para descansar en vacaciones.

⚓  Viajes y escapadas.

⚓  Cómo tener un cuerpo perfecto para la playa.

⚓  Aprovechando el verano para reconectar con nuestro niño interior.

⚓  Tiempo de lecturas para el alma (Momo).

⚓  Niños al sol.

⚓  Hay que ser feliz en verano?

Doctor Zhivago y el trabajo en el campo para renovar la mente:

“¡Qué felicidad trabajar para uno mismo y para la familia desde la mañana a la noche, construirse una casa, cultivar la tierra para alimentarnos, hacernos nuestro propio mundo, como Robison, imitando al Creador en la creación del universo, renovarnos, renacer continuamente, imitando a la madre que nos dio a luz!

¡Cuántas cosas nuevas se piensan y cuánto descansa la mente, cuando las manos se ocupan en un trabajo material, físico, en un trabajo rudo, cuando se nos proponen tareas razonables, realizables con las manos, y nos compensan con la alegría del éxito, cuando durante seis horas seguidas se desbasta con el hacha un tronco o se cava la tierra bajo el cielo desnudo que nos quema con su aliento sereno!

(…)Anacoreta de la ciudad que fustigas la imaginación y los cansados nervios con un café fuerte o con el tabaco, desconoces el excitante más eficaz que consiste en la necesidad real y en la buena salud.”

 Feliz verano, navegantes!!!

(Mercedes GarcíaLaso, tu psicólogo en Logroño y autora del libro Minimapas para Tormentas, 2ª edición)

minimapas para crecer en verano
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¿Qué es la depresión? (mis 12 puntos para prevenir, acompañar y situarse)
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Mercedes Garcia-Laso | 23-05-2017 | 19:24| 0

1. ¿Qué es la depresión? Pues os parecerá mentira pero a pesar de toda mi formación, no lo tengo del todo claro;)

2. El DSM-V, la clasificación diagnóstica más famosa por desgracia, define el Episodio Depresivo con los criterios de la siguiente tabla. Y para el trastorno depresivo persistente (distimia) dichos criterios son aún más laxos, y todavía más para los trastornos adaptativos (no me enrollo con esto porque lo podéis buscar por internet). Pero… acaso tener estos síntomas es tener una enfermedad? De ninguna manera. En todo caso, se podría utilizar la palabra “síndrome” al que se puede llegar por diferentes vías, como ocurre con un síndrome febril, que puede estar relacionado con un catarro, una insolación, una oscilación hormonal premestrual, una apendicitis, un cáncer…

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3. En mi opinión lo más paradigmático sería, no obstante, cuando no hay fuerzas para levantarse de la cama y se empieza a descuidar incluso el aseo (aunque estoy generalizando pues, por ejemplo, muchas depresiones en adolescentes cursan sobre todo con irritabilidad). Y por supuesto hay grados porque en un extremo tenemos lo normal, y que todos lo hemos experimentado, de días o épocas en los que suena el despertador y uno sólo quiere desaparecer bajo las sábanas, pues siente que no puede, que ya no tiene fuerzas. Y en el otro extremo, por ejemplo, la casi inmovilidad física, mental y emocional de algunas depresiones de personas con trastorno bipolar.

4. Es decir, en todo esto hay un gradiente en la gravedad de los síntomas donde además influyen otro tipo de factores (por ejemplo, a veces sólo nos deprimimos cuando podemos –es decir, cuando las urgencias exteriores bajan y podemos parar un poco y descansar).

5. En los casos más graves sí puede ser importante la medicación. Pero o se empieza un trabajo para ir descubriendo las causas reales del problema (y subrayo “reales” porque casi siempre no son las que creemos) e ir construyendo una nueva manera de estar en el mundo; o nos atascaremos en un ir pasando la vida como medio autómatas grises.

6. Precisamente una de las funciones de la tristeza es obligarnos a descansar y después a mirar hacia adentro y rehacernos y rehacer nuestro camino (por eso también suelen ser periodos muy creativos). Con lo que, así como a veces es necesaria la medicación, otras puede entorpecer este proceso al tapar la tristeza y hacernos volver a la rutina y sus exigencias.

7.  Entonces vemos que considerar estar “depre” como una enfermedad puede ser peligroso (además de tener poco rigor científico como hemos visto en el párrafo 2) pues puede ser interpretado como algo que necesita nuestro yo profundo para re-hacerse ante palos externos o internos y tomar un mejor rumbo. Por ejemplo, no es raro que una persona que ha iniciado terapia se “deprima” al ir sacando a la luz sus asuntos inconclusos y es éste un signo de buen pronóstico. Incluso estar deprimido tras algo muy duro que nos sucede, nos puede evitar una enfermedad futura (ver #minimapa “Lo psicosomático“). El problema es, como tantas veces, cuando lo natural se convierte en patológico por diferentes factores (incluidos los biológicos) que no nos dejan atravesar el desierto y nos quedamos perdidos en él.

8. Me gusta mucho la metáfora del desierto para hablar de la depresión. Me evoca a la Noche Oscura de los místicos (curioso también, por cierto, que ellos pasen por estos episodios depresivos, no?). Y vemos que hay autores que defienden salir de allí cuanto antes (es decir, trabajan para que manejemos mejor los síntomas y nuestro ánimo se recupere); mientras otros animan a atravesarlo (proceso muchísimo más complejo, porque lo que nos sale es escapar de allí cuanto antes, al que aluden las psicoterapias profundas).

9. Dentro de la primera opción, os dejo este genial vídeo “Un perro negro llamado depresión” de la OMS que os recomiendo ver a todos; para los sensibles a lo espiritual o simplemente curiosos de visiones diferentes este otro de Jeff Foster; y los referentes a psicoterapia humanísticas y dinámicas los dejo para otro minimapa.

10. Otra cosa importante que quiero señalar es que salir del “desierto” no es una cuestión de voluntad (culpabilizar es un mecanismo de defensa que nos encanta pero es muy perverso). Y en contra posición tampoco ayuda etiquetar a la persona como “enfermo” ya que entonces el sujeto desaparece (limitándose a tomarse las pastillas y a hacer el ejercicio moderado que le han pautado etc.; sin hacerse ninguna pregunta). Hay que tener en cuenta que al sistema lo que le interesa es que volvamos cuanto antes a ser una oveja productiva. Y por otro lado, la depresión es en parte también una patología social.

11. Y por ir acabando con cosas más prácticas. Sí te encuentras depre y no sabes por qué o es ya demasiado, lo primero sería descartar algo físico (hipotiroidismo y otras enfermedades), y lo segundo pedir ayuda (ya sea un pequeño asesoramiento, ya sea cierto tipo de terapia). Y si un amigo o un familiar está en esta situación, seguramente el vídeo del Perro Negro te haya ayudado a entender un poco lo que le pasa, y desde ahí: a) estar desde el respeto; b) ir cogiéndole el punto de empujarle muy de a poquitos, con mucho amor, y sobre todo no tomándote como algo personal sus “noes”; y c) cuidándote ante todo a ti mismo. Hay personas que salen rápido, otras tardan y otras, por desgracia, no terminan de salir, con lo que el punto “a” y “c” son los fundamentales.

12. Por último, para mí la “cura” de la depresión tiene que ver con dos palabras: amor y humildad. Cuando se pasa del odio al amor, a uno mismo y al mundo (en términos de compasión, es decir descubriendo e integrando), y se es capaz de conectar con la humildad, uno ya ha subido a la octava de una vida plena. Pero explicar todo esto, lo dejo para otra ocasión;)

(Mercedes GarcíaLaso, tu psicólogo en Logroño y autora del libro Minimapas para Tormentas, 2ª edición)

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¿Y si necesitabas haberte equivocado? (breve clave sobre el sentido de culpa y errores en Alma Salvaje)
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Mercedes Garcia-Laso | 18-05-2017 | 19:36| 1

Hace año y medio, o así, vi una película que me impactó y que me viene mucho a la cabeza cuando trabajo. Hoy quiero hablaros de ella, no como análisis (ya que no la veo desde entonces), sino  porque expresa muy bien un mensaje que considero fundamental. Se trata de Alma Salvaje  de Jean-Marc Vallée, protagonizada por Reese Witherspoon (que interpreta a Cheryl) y basada en una historia real (Nota: evidentemente este post es spoirler pero, en mi opinión, en esta peli esto no tiene  mucha importancia).

En la escena final Cheryl dice: “Si pudiera volver atrás en el tiempo, no haría nada de forma distinta… ¿Y si todas las cosas que hice fueron las que me trajeron aquí?”. Y con ‘todas las cosas que hice’ incluye la escalada autodestructiva que comienza tras la muerte de su madre (engañar a su pareja, dejarse usar sexualmente, heroína…). Y es que la vida es definitivamente un misterio, al igual que los extrañísimos recorridos que a veces necesita recorrer el alma.

A mí esta idea me llega mucho. No como un destino o una excusa para no asumir mi responsabilidad. Sino como un no saber lo que es bueno para el alma (ni para la mía ni para la del otro). Es decir, este mensaje me coloca en la humildad de que la vida sabe mucho más que yo.

Una persona herida hace lo que puede para salir adelante. A veces este ‘hacer’ le lleva a la muerte, como le podía haber ocurrido perfectamente a Cheryl. Otras veces, sin embargo, si conseguimos ir elaborando lo que nos sucede, acabamos el camino habiendo subido de octava. Y esto es lo que le pasa a Cheryl recorriendo a pie los mil kilómetros de la Pacific Crest Trail, que inicia, sin saber por qué, cuando casi ha tocado fondo en su espiral hacia la muerte (pues logra elaborar caminando el duelo patológico y la culpa que la aplastaban) .

Esta durísima ruta que ella hace, casi desde Méjico a Canadá, es una magnífica metáfora de un proceso de psicoterapia (a lo bruto, claro, pues la labor del terapeuta es cuidar y facilitar). A la vez que muestra que la terapia no es, para nada, la única vía para elaborar heridas. Pero hoy no quiero entrar en esto. Y tampoco en otras geniales metáforas que plagan esta película. Quiero sólo incidir en la idea del 2º párrafo:

Si transitamos la culpa y todo lo que ella oculta, encontramos el sentido profundo y nuestra mente se abre a las preguntas sin respuesta. Quizá es que mi alma necesitaba pasar por esos infiernos para llegar a conocerse, evolucionar e integrarse y para que en la vida me apareciesen otras posibilidades. O quizá no.

En todo caso, os recomiendo muy mucho esta película ;)

(Mercedes GarcíaLaso, tu psicólogo en Logroño y autora del libro Minimapas para Tormentas, 2ª edición)

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¿Hablar de mis padres en terapia? ¡3 premisas!
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Mercedes Garcia-Laso | 19-05-2017 | 05:56| 0

En terapia, o al menos en la que yo hago, hay que trabajar con la infancia de la persona (a diferentes profundidades según el caso, eso sí). No se trata de revolver por revolver sino que el cambio y el avance personal pasa por entender un poco por qué somos cómo somos y por reparar heridas que incluso desconocemos.

En este proceso, a muchos de nosotros nos es difícil hablar las cosas malas de nuestros padres por sentirnos, por ejemplo, unos desagradecidos con todo lo que nos han dado. Por eso, yo les explico a mis pacientes y clientes tres puntos, tres premisas.

Y hoy se me ha ocurrido dejarlas en un minimapa con los siguientes propósitos: para optimizar el tiempo en consulta dada mi veloz locuacidad (así, en vez de explicarlo yo, lo leemos juntos); como resumen práctico que quizá pueda servir a quienes se están formando en psicoterapia; para compartir con otros compis mi particular visión y así poder debatir y pensar juntos; y para que cualquier lector en general pueda curiosear sobre de qué va, en parte, esto de hacer terapia;)

Ahí van entonces mis 3 premisas para el trabajo en  terapia con los padres de nuestra infancia:

1. Casi todos los padres lo quieren hacer bien. Otra cosa es que metan la pata o que las circunstancias no se lo permitan (ejemplo: pobreza que obliga a priorizar la obtención de alimento frente al cuidado adecuado del niño; hospitalizaciones del bebe; o situaciones muy estresantes y/o dolorosas en la familia).

Todos los papás meten la pata ¡y no pasa nada porque esto es inherente a la constitución del ser humano! Cuando sí pasa, claro, es cuando es excesivo. Y siempre siempre es consecuencia de sus propias heridas, historias y circunstancias ¡lo que no lo justifica, por supuesto, cuando hay actuaciones negligentes e incluso malvadas!

2. En terapia no trabajamos con los padres reales, objetivos, sino con los que nuestro niño interiorizó. Averiguar qué pasó es importante. Pero lo es más conectar con lo que nuestro niño sintió y/o con lo que no se permitió sentir.

3. Tampoco es cuestión de culpabilizar sino de limpiar. Y esto en la mayoría de los casos lleva a terminar el proceso con un amor mucho más auténtico hacia nuestros padres.

Finalizando…

Nuestra manera de pensar, sentir y actuar se forma en la infancia, siendo las primeras relaciones las que modulan de forma radical la genética. Y si trabajamos desde ahí, podemos aprovechar la plasticidad neuronal, con la que contamos hasta que fallezcamos, para crear nuevas conexiones neuronales y por lo tanto nuevas formas de pensar, sentir y actuar más adaptativas (es decir, que conlleven un menor sufrimiento).

(Mercedes GarcíaLaso, tu psicólogo en Logroño y autora del libro Minimapas para Tormentas, 2ª edición)

3 premisas para facilitar el hablar padres terapia
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En la Semana del Libro… Prueba este ejercicio de las Páginas Matutinas ¡y verás como todos somos creativos!
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Mercedes Garcia-Laso | 24-04-2017 | 19:37| 0

En la semana del libro, os voy a proponer un sencillo ejercicio que encontré hace poco y me encantó porque concretiza lo que yo he podido experimentar durante estos últimos años.

Yo, que soy más de experimentar que de leer, comencé a escribir como una especie de disciplina de auto-cuidado ante algo que para mí era muy difícil: parar e intentar poner palabras a lo que me pasaba por dentro. Y mira tú por donde, que esos párrafos deslabazados y caóticos, además de ayudarme a nivel personal un montón, generaron la semilla de lo que luego ha sido el libro Minimapas para Tormentas ¡cuando jamás había ni imaginado escribir un libro! ¡y ya va por la 2ª edicion!

Por otra parte, con mis pacientes-clientes también suelo utilizar la técnica de la escritura automática, que es en la que, en realidad, se basa este ejercicio llamado las “páginas matutinas” del libro El Camino del Artista. Otro día os hablaré más de otros aspectos de la escritura automática y de otras potencialidades del hecho de escribir. Hoy no me enrollo más y os dejo ya mi particular resumen de la técnica de las páginas matutinas, que sirve tanto para desarrollar nuestra creatividad como para nuestro crecimiento personal.

Feliz Semana del Libro, navegantes! (P.D.: podéis leer más en “Eres creatividad”, “Niño interior”).

(De la escritura automática a firmar ejemplares en el Corte Inglés por el #DiaDelLibro2017, jeje)

Las páginas matutinas consisten en:

Todos los días, nada más levantarte de la cama, escribe tres páginas manuscritas de estricto flujo de conciencia. Por ejemplo: «Dios mío, ha amanecido de nuevo. No tengo nada que contar, nada que decir. Tengo que lavar las cortinas. ¿Recogí ayer la ropa de la tintorería? Bla, bla, bla…».  Nadie podrá leerlas. Tampoco tú durante las siguientes ocho semanas, más o menos.

Las páginas matutinas no pueden hacerse mal!

-Estas divagaciones diarias no pretenden ser arte, sino desaguar el cerebro. Por tanto, incluiremos todo por nimio, tonto, estúpido o raro que pueda parecer.

-Con frecuencia estás páginas matutinas son negativas, fragmentarias, autocompasivas, repetitivas, forzadas, infantiles, malhumoradas, sosas y hasta ridículas. ¡No importa! Todos aquellos enfados, preocupaciones, miserias que vuelcas al papel por las mañanas son precisamente las cosas que se interponen entre tú y tu creatividad.

-Si vas todos los días directamente de la cama a la página, aprenderás a evitar a tu “censor interior”, que es esa voz perfeccionista que nos critica todo el rato. Márcate esta regla: recuerda siempre que las opiniones negativas de tu Censor no son la verdad. Esto hay que practicarlo: ni hay una forma incorrecta de escribir las páginas matutinas, ni cuenta la opinión del Censor. Es decir, deja que él siga con su palabrería y que tu mano corra por la página. Puedes escribir también sus pensamientos, si quieres, y observar cómo disfruta lanzándose a la yugular de tu creatividad. Su aspiración es atraparte.

Busca una caricatura para tu Censor Interior.

Sólo identificando al Censor como el nimio y sibilino personaje que es, lograrás despojarlo de buena parte del poder que ejerce sobre ti y sobre tu creatividad. Elije un personaje (como la Srta. Rotenmeyer, por ejemplo); o createlo; o pega en el lugar donde escribas una foto poco favorecedora de tu padre, madre o aquel que haya sido responsable de introducir al Censor en tu psique. La idea es dejar de escuchar la voz del Censor como si fuera la de la razón y aprender a oírla como el mecanismo represor que en realidad es. Las páginas matutinas también te ayudarán a ello.

Las páginas matutinas son innegociables.

Si no sabes qué poner, entonces escribe “No sé qué escribir” y hazlo hasta que hayas llenado tres páginas.

Jamás te las saltarás o las reducirás, independientemente de tu estado de ánimo o de las cosas desagradables que te diga tu Censor.

Siempre pensamos que debemos tener el humor adecuado para escribir, pero no es así. Las páginas matutinas te demostrarán que tu estado de ánimo no importa.  Con ellas dejarás de juzgarte y te pondrás a escribir. Tu artista es un niño, necesita alimentarse y estas páginas matutinas son su alimento.

-Con frecuencia las personas más resistentes a las páginas matutinas acaban por ser los que más las aprecian. La desgana y la pregunta “¿para qué sirve esto?” no son más que miedo. Vuelca tus miedos en la página.

¿Por qué hay que escribir las páginas matutinas?

-La autora del libro, Julia Cameron, dice: Las páginas matutinas nos llevan al otro lado de nuestros miedos, de nuestra negatividad, de nuestros altibajos. Sobre todo nos alejan de nuestro Censor. Y mandan al cerebro lógico al banquillo para que juegue el cerebro artístico” (en otro minimapa os cuento lo que diferencia a estos dos cerebros).

-“Son una vía válida que induce a la introspección y nos ayuda a hacer cambios reales en nuestras vidas.  (…) Son el camino para llegar a una firme y clara conciencia de uno mismo, la pista que seguimos por nuestro interior hasta encontrarnos con nuestra creatividad y sabiduría.”

-“Cuando estoy atascada en una situación dolorosa o con un problema que no sé cómo resolver, recurro a las páginas y les pido consejo. Para ello escribo «PJ», las iniciales de «Pequeña Julia», y hago mi consulta. Espero entonces la respuesta y la escribo.

‘Cuanto más escuchas a tu sabiduría interior, más la fortaleces, como si fuera una habilidad o un músculo’. Robbie Gass.

-“Los abogados que las escriben aseguran que les vuelven más eficaces ante los Tribunales; y los bailarines, que mejoran su equilibrio, y no sólo su equilibrio emocional. Es decir cualquiera se puede beneficiar de ellas”

Y si pruebas a ver en qué te ayudan a ti?  ;)

(Mercedes GarcíaLaso, tu psicólogo en Logroño y autora del libro Minimapas para Tormentas, 2ª edición).

Dibujo que ilustra la esencia de las páginas matutinas.

(Ilustración de http://gabirubi.blogspot.com.es)

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Un pequeño secreto sobre las casualidades y el alma
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Mercedes Garcia-Laso | 10-04-2017 | 18:42| 0

Hace 10 días Isa y yo viajamos a Pamplona a presentar el libro Minimapas. Fueron 24 horas geniales y sorprendentes. Y este último adjetivo (es decir, “sorprendente”) me empuja hoy a escribir sobre casualidades, coincidencias y sincronicidades.

¿Te ha pasado alguna vez estar en el sitio más perdido del mundo y encontrarte con alguien de tu pueblo? ¿O soñar con una persona de la que hace mogollón que no te acordabas y que justo te llame ese día? Estas extrañas coincidencias o casualidades es lo que Jung llamaba sincronicidades.

Los escépticos explican estos curiosos sucesos con la probabilidad. Y aluden por ejemplo a la paradoja del cumpleaños: si juntamos 60 personas, la probabilidad de que al menos dos de ellas cumplan años el mismo día ¡es del 99%! ¿alucinante, no? Es decir, lo que parece magia, es simplemente aséptica probabilidad.

Y yo también me puedo poner científica señalando que cuando uno sale de su zona de confort es cuando empiezan a aparecer estas conexiones, que son además el origen de toda innovación tecnológica, científica, artística y humana. Ya sea con un viaje o simplemente dejando a un lado un rato las orejeras que siempre llevamos y que nos mantienen encerrados, si prestamos atención realmente a lo que sucede, es cuando el hemisferio derecho comienza a descubrir la sorpresa.

Sin embargo, en lo que quiero incidir en este post es que, dejando aparte que estos fenómenos de los que hablamos tengan explicación o no desde  la ciencia, lo importante es que el hombre es un animal de significados y son éstos los que nos encarcelan o nos abren nuevas puertas. Y yo desde hace unos años he otorgado un nuevo significado a las casualidades y os aseguro que la magia me ha vuelto del revés;)

El significado que le doy es simple: les doy importancia. Y luego según épocas y momentos creo a partir de ellos o sólo los observo. Lo que más me llega es lo que me dijo una vez una mujer sabia: “para mí las sincronicidades sólo significan que voy por buen camino”.

A mí la palabra “magia” me gusta –ya veis que la utilizo a menudo cuando escribo. Y para mí una parte esencial de la magia es pasar un poco de lo racional y dejar a la intuición crear nuevos caminos, aprendiendo a confiar en sus efímeros destellos (que desaparecen si no se cogen al vuelo). Todo es magia bajo la mirada de un niño, incluso hacer pan, y es la magia lo que nos mueve a la vida (a estudiar astronomía, a mudarnos de ciudad por nuestro enamorado, a tocar la guitarra).

En fin, os invito en estos días de descanso a recuperar el asombro, chispeante o sosegado, ante la magia, la belleza, el juego y la vida.

P.D.: Dos minimapas más para estos días: Pistas para aprender a descansar en Semana Santa | ¿Te vas de viaje estos días?: 8 puntos para crecer con tus escapadas.

(Mercedes GarcíaLaso, tu psicólogo en Logroño y autora del libro Minimapas para Tormentas).

 

 

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Zarpa la 2ª edición del libro Minimapas con una pequeña enseñanza: La magia de navegar sin rumbo
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Mercedes Garcia-Laso | 27-03-2017 | 18:50| 0

La aventura partió de este blog. Y esta semana Isa y yo presentamos ya la segunda edición del libro Minimapas para Tormentas (el jueves en Santos Ochoa y el viernes en Pamplona). La primera se agotó en poco más de un mes y con ésta comenzamos un nuevo viaje con los misteriosos horizontes que nos abre hacerlo, esta vez, de manos de una editorial (Ediciones Eunate).

Ya os he ido contado en otros lugares las aventuras y desventuras que estamos navegando con este libro. Por lo que hoy quiero dedicar este post a compartiros uno de los aprendizajes que este viaje me ha afianzado: No siempre necesito saber a dónde voy y porqué.

Es verdad que cuando tienes claro la dirección y el motivo llegas más rápido y, de cara a la galería, también más lejos. Pero la sorpresa te aguarda más cuando deambulas… y conoces lugares, interiores y exteriores, que jamás hubieras imaginado. Es la magia de navegar sin rumbo.

(Esto es lo que he vivido con Minimapas para Tormentas: nunca pensé escribir -pues apenas leo- ¡y ni te digo, publicar un libro!)

Lo que pasa es que navegar así, navegar en la incertidumbre, asusta mogollón –aunque, en realidad, todo es incertidumbre. Y por eso gastamos mucha mucha energía en aferrarnos a nuestros mapas e itinerarios de viaje, que nos crean una ilusión de control que nos calma.

Así que comenzar a aventurarnos hacia lo desconocido en algo pequeñito, nos puede ayudar a flexibilizar nuestros mapas en otras áreas donde lo incierto y lo que no depende de nosotros nos genera mogollón de angustia.

Curioso que hable de dejar a un lado los mapas cuando el libro se llama Minimapas, no? ¡Y es que me encantan las contradicciones y provocar un pelín! Si venís a las presentaciones del libro, lo comprobaréis. Será un rato interesante, divertido y firmaremos ejemplares con un dibujo de Isa y dedicatoria personalizadas. (Web del libro Minimapas para Tormentas para quien quiera curiosear más).

Nos vemos en las olas, navegantes!

(Mercedes GarcíaLaso, tu psicólogo en Logroño)

email-libro-minimapas-para-tormentas-santos-ochoa

(Captura de pantalla del email de Santos Ochoa)

 

Cartel-libro-minimapas-para-tormentas-Santos-Ochoa

(Cartel Santos Ochoa, jueves 19.30h)

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(Cartel Pamplona, viernes 19.30h)

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Enfermedad, muerte… pistas para cuando lo real de la vida nos sacude el alma
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Mercedes Garcia-Laso | 14-03-2017 | 19:43| 0

En general, conforme nos hacemos mayores los problemas se tornan más reales. Es lo que yo, al menos, estoy viviendo los últimos tiempos, al encontrarme, casi día tras día, con enfermedades y muertes cercanas.

De crío te agobias por el trabajo, el novio… aunque las muertes y enfermedades que tocan alrededor te duelen mogollón, te dejan como el poso de que son algo puntual, un duelo que has de pasar para seguir con los interesantes proyectos que te esperan en el futuro. Hablo –repito e insisto– en general (es decir, lo que creo que ocurre, más o menos, a muchos jóvenes en nuestro entorno).

Sin embargo, llega un día en que lo anecdótico comienza a transformarse en habitual, además de que tú mismo ya vas sintiendo en el cuerpo el paso del tiempo. A gente de tu edad, y más jóvenes, les aparece un tumor chungo; tus padres envejecen; amigos de ellos fallecen; amigas tuyas se convierten en enfermeras a full-time… Y no sé, cada uno esto lo vive de una manera diferente pero creo que a muchos nos hace sentir que ya somos “adultos”.

Además, como el ser humano es tan egocéntrico, todo esto nos suele confrontar (la mayoría de las veces de forma inconsciente) con nuestra propia muerte, nuestra propia vulnerabilidad. Y también, como es mi caso, con asuntillos antiguos que aun tenemos sin elaborar.

Escribo todo esto empujada por lo que sucede a mi alrededor, por lo que se me mueve dentro y por ciertos post que, como extrañas sincronías, van apareciendo en mi camino y que quiero compartir en este minimapa con todos vosotros. Es mi manera de ampliar perspectivas, que es lo que siempre busco en mi trabajo y para mí misma. Rescato dos, uno pivotado en lo individual y otro en lo social:

1. Mientras despierto de Ana Baza: Blog de una terapeuta gestalt a la que diagnosticaron un cáncer de pulmón este enero. Es un diario para ella, para estar presente, para redescubrirse mientras dura el viaje y a la vuelta. Os lo comparto tanto para los que estáis en estas mega tormentas, como para los que acompañáis a estos viajeros, y para todos los que queremos caminar por la vida de una forma más auténtica y real. (Escribe desde su particular personalidad y es sólo su particular viaje ¡no olvidéis esto nunca!

2. Los enfermos no son luchadores. Post que coincidió en el tiempo con la siguiente publicación en FB de Javi Vega: “Me revienta el concepto de enfermo luchador. Me revienta porque no concibo que nadie que se muera haya perdido ninguna lucha ni porque haya ningún mérito o demérito en sobrevivir o sucumbir a un cáncer.

Pero sobre todo me revienta porque ese término, luchador, lo inventó alguna persona sana para hacer más cómoda una verdad que incomoda a la que luego se añadieron otras como carrera o ejemplo de lucha.

Por cierto, mientras se nos llenan la boca con estas cosas tan cuquis, se recorta como nunca en investigación y hay una enfermera para 22 pacientes en el turno de noche en la planta de oncología”.

El cáncer no se trata de ser valientes, ni de luchar, ni de vencer. Porque donde hay valientes hay cobardes, donde hay vencedores hay vencidos, y donde alguien lucha alguien pierde. Así que poned atención a esos “tienes que ser fuerte”, ”tienes que luchar”, “sé valiente”, “no te rindas”. Y tengamos presente que en una enfermedad lo más influyente es la calidad del sistema público de salud, la investigación que se realiza y el apoyo instrumental y emocional del entorno y la comunidad.

Complejo esto del enfermar y del envejecer ¡y del vivir en general! (otro texto interesante a este respeto es esta reflexión sobre historia del Santo Job de M.Cruz Estada, que además aporta un diferente significado a lo que para mí es Aceptación).

Sin embargo, quiero acabar hoy con un párrafo de Ana Baza, que me retumba en las entrañas y resume lo que un día escribí sobre la insignificancia. Es para mí un faro esencial que intento, cada día, tener presente:

“Y así es nuestra vida, igual que aquella maravillosa, y creo que aún insuperable, escena en Blade Runner donde el replicante, interpretado por Rutger Hauer, habla de nuestra insignificancia y la búsqueda del sentido de la vida.. “y desapareceremos como lágrimas en la lluvia“. Siempre me ha estremecido esta escena y ahora se me cuela entre los huesos como la humedad en invierno. La vida continuará, sin alterarse un ápice, en el mismo milisegundo en que yo desaparezca, entonces para qué tanto esfuerzo en ser algo, en decir, en hacer, en buscar un sitio que en realidad ya ocupo por el mismo hecho de existir. Para qué tanta pelea, tanto disgusto, tanto pensar y planificar. Para qué poner la energía en mostrarme en el mundo, en vez de en el mismo acto de existir y estar en él por derecho propio. “

(Mercedes GarcíaLaso, tu psicólogo en Logroño y autora del libro Minimapas para Tormentas).

Replicante Blade Runner pistas ante la muerte, enfermedad y lo real de la vida
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Sobre el autor Mercedes Garcia-Laso
Psicóloga clínica, experta en pequeñas y grandes dificultades: en terapia su escucha hace ver. Nº1 en el PIR; discapacidad ≥65%; libro #Minimapas para Tormentas. Garcialaso.com.