La Rioja
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Autor: Garcialaso
¿Para qué sirve la psicoterapia?
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Mercedes Garcia-Laso | 11-09-2017 | 9:29| 0

“Y esto de centrar la psicoterapia en la felicidad (o en la percepción de su ausencia) me parece muy grave y vergonzoso. No recuerdo si esto lo trataba Frankl específicamente, pero otros grandes si lo abordan. La psicoterapia jamás nació para tratar sobre la felicidad, eso es un anhelo humano harto complejo desde los griegos como mínimo. En mi opinión, prestada de gente más inteligente a la que he podido leer, la psicoterapia es quizá una de las pocas herramientas que tenemos para tratar sobre la libertad individual. Y no siempre a mayores cotas de consciencia y libertad uno es más feliz, es un proceso duro que requiere de disciplina, coraje y tenacidad. Lo otro no es tan distinto a lo que prometía el Prozac en los 90: A veces somos muy duros con la psicofarma y poco autocríticos con las recomendaciones easy & fast de algunas corrientes de la psicología contemporánea”

Hace un tiempo leí, en un foro, este comentario de un compañero psicólogo clínico y doctor en Psicología y me pareció muy acertado. La persona, en la mayoría de los casos, acude a un proceso de psicoterapia por un importante sufrimiento psíquico. Lo que pasa es que lo que diferencia a una auténtica psicoterapia de otras cosas (fármacos, acupuntura, técnicas de relajación, etc. ¡que pueden ser muy útiles, incluso necesarias en ciertos casos!) es que, además del alivio del malestar, busca que el paciente recorra su particular, único e irrepetible camino hacia una vida más plena, es decir, sentirse más vivo, con más posibilidades, con las riendas de su vida.

Además si se trabaja sólo para la eliminación del síntoma, aparecerá posteriormente otro (ya sea psíquico, físico o en las relaciones –incluido que sean los demás los que lo sufran). Y lo que quizás sea peor, la vida se empobrece al quedar amarrada a intentar controlar el síntoma o problema, y no construir nuevos caminos y significados.

No hace falta terapias largas. Depende de la persona y de su momento. Pero sí requiere un tiempo por el mero hecho de que aprender (o re-aprender) a sentir, actuar y pensar de otra manera necesita la formación de nuevas sinapsis neuronales. Y dime ¿cuánto tardaste en aprender a conducir?

Nuestra mente se forma por la interacción con el otro (la mamá etc.), de ahí que los libros de auto-ayuda sirvan poquito. Necesitamos en este caso al terapeuta para poder, a través de la relación con él, ver dentro de nosotros y construir nuevas redes neuronales.

Para los que queráis curiosear sobre todo esto os recomiendo muy mucho el libro La Conexión Emocional de Ramón Riera, que salvo algún párrafo (que os lo podéis saltar) es totalmente accesible para cualquiera y muy entretenido de leer. La orientación del Psicoanálisis Relacional a la que pertenece, me está interesando muchísimo porque permite integrar las corrientes con las que actualmente trabajo (Gestalt, Psicoanálisis, Sistémica, Constructivismo).

Voy a finalizar con las opiniones de cuatro experimentados psicoterapeutas sobre esto de ‘para qué sirve la psicoterapia’. Antes, no obstante, os copio dos citas y unos versos que me parecen fundamentales en esta cuestión. También una noticia que creo que os resultará curiosa. Hasta la próxima navegantes! (Más post en la categoría Psicoterapia)

C.G. Jung: “Lo que no se hace consciente, se manifiesta en la vida como destino.

Walter Brunstein: “Curar no es normalizar a la persona, pues esto conlleva la hipótesis de que existe alguien que es normal. De allí que exista tanta proliferación de fármacos que tiendan a corregir la desviación del individuo de las supuestas reglas del ser normal, y esto lleva muchas veces al aniquilamiento del individuo en su lucha por satisfacer la medida de los otros, en lugar de aportar su diferencia.”.

Antonio Machado: “caminante, no hay camino, | se hace camino al andar.”

El Papa Francisco fue a sesiones semanales de psicoterapia (también podéis leer en castellano un resumen aquí): Rescato, sobre todo, su valor de decirlo con naturalidad. Y es que ir a un psicoterapeuta suele ser un signo de autocuidado y consciencia (aunque en nuestro país esto aún no se entiende bien).

Psicoterapia-terapia

⚓ Javier Arenas, médico psicoanalista de orientación lacaniana: “Parto de la tesis freudiana de que el malestar que sufrimos es consecuencia de la negación o ‘no querer saber’ de algún conflicto interno que nos resulta de algún modo inaceptable. Desde ahí, mi premisa es que ‘la verdad cura’ y la cura pasa por su aceptación. Y en eso estoy. En desmontar montajes y desvelar fantasmas que nos hacen vivir la vida en fuga.

Por lo que a mí respecta hice este viaje, que ahora continuo solo, y el fruto es poder vivir en relativa paz conmigo mismo. Y ahí vamos, golpe a golpe y verso a verso, transitando los surcos del azar.”.

⚓ Joan Coderch, médico psicoanalista relacional: “Lo que nos muestra la práctica clínica, es que estas dolientes experiencias subjetivas que aquejan al que pide ayuda sólo podrán modificarse si, a través de la interacción con el terapeuta, el paciente vive nuevas experiencias que dan lugar a un cambio en el inconsciente relacional que subyace a ellas.

(…) Una experiencia terapéutica es aquella que desestabiliza el estado atractor existente en la mente del paciente para promover la posibilidad de la configuración de otro estado atractor más flexible, abierto al diálogo con el entorno y con mayor capacidad de autoorganización evolutiva para la adaptación a la realidad externa e interna.”

P.D.: “Estado atractor” se puede entender como el esquema que subyace a la particular manera de cada uno de actuar, sentir, pensar y relacionarnos.

⚓ María Vázquez, psicóloga clínica de orientación humanista: “La terapia es el caminar, acompañado por alguien que ha recorrido y sigue recorriendo su propio camino, al encuentro con la propia verdad. Y para llegar a la propia verdad hay que recorrer (y para eso “sirve” la terapia también) un largo camino de desprendimiento y de vivir el dolor, tanto del presente como del pasado… Para lo cual, a su vez, hace falta un proceso de toma de conciencia de uno mismo, del dolor que uno lleva dentro, de las ataduras.”

⚓ Cristina Nadal, psicoterapeuta gestalt: “No sólo estamos configurados por muchas partes, muchos yoes, sino que somos un entramado de todo lo que hemos ido engullendo y aprendiendo junto con nuestros allegados/as, además de lo recibido de nuestras figuras parentales y maestros/as. Si nuestro grado de neuroticismo no es muy exacerbado, seguimos en ello, transformándonos con nuestro entorno. Es nuestra responsabilidad reconocer a qué obedecemos, detectar lo que nos hemos tragado y seguimos tragando y atrevernos a identificar qué deseo sustentamos. Para dar con ello, en Gestalt le pedimos al paciente que diga en voz alta de qué se da cuenta, momento a momento. Tanto la apertura osada y comprometida a ese proceso, como las interrupciones del mismo, cuando el terapeuta ayuda a que él o la paciente las explore, llevan a cuestiones significativas y asuntos pendientes pasados o actuales que aquel/lla necesita ver, reconocer y encarar para ir sanando. El programa no está hecho, cada recorrido es individual, y además, quien trabaja es el paciente; el terapeuta cobra para hacerlo trabajar.

Finalizando, remarco que en Gestalt, para recorrer el proceso de cura, usamos las sensaciones y las emociones como autopistas para recorrer el camino hacia uno mismo, que no es posible si no se recorre también hacia el otro. Para ello, yo doy especial importancia al reconocimiento y a la atención a los puntos de apoyo corporales; al efecto que tiene la ley de la gravedad sobre toda materia. Proporciona reconocimiento del espacio propio, facilita la apertura a las sensaciones y aporta apoyo para transitar las diferentes emociones que emergen al recorrer el viaje de regreso a casa que supone cualquier psicoterapia profunda.”

(Mercedes GarcíaLaso, tu psicólogo en Logroño y autora del libro Minimapas para Tormentas, 2ª edición)

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Tres claves que te ayudarán con el comienzo de curso
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Mercedes Garcia-Laso | 03-09-2017 | 8:53| 0

Septiembre. Algunos se irán ahora de vacaciones pero para la mayoría comienza el curso… y eso que en Logroño con los San Mateos hasta octubre estamos a medio gas;)

¿A ti te mola este mes (por lo que tiene de “comienzo”, por lo de retomar un orden, por eso de ir a la librería a por esos cuadernos nuevos)? ¿o eres de los que sufren el mal llamado síndrome post-vacacional?

Digo lo de “mal llamado” porque… ya nos vale poner etiquetas a todo! ¡y más aun, etiquetas que patologizan, o al menos problematizan, algo que es completamente normal! Porque normal es, y muy normal además, la pereza que nos da a la mayoría volver a tener que responder a las demandas del otro (es decir, madrugar, correr, hacer cosas que no me gustan o no me apetecen en ese momento etc.), sumándole además el echarnos de nuevo a las espaldas las preocupaciones que durante el kit-kat del verano habíamos dejado aparcadas.

Ay, cuántos de vosotros habéis deseado en estas temporadas, al sonar el despertador, esconderos bajo las sábanas deseando simplemente desaparecer como por arte de magia? A mí, al menos, me ocurre a menudo, jeje;)

Luego se pasa, claro –y esto es esencial recordarlo. Pero si dispones de unos minutos en un lugar tranquilo y quieres este año salir un  poco de lo de siempre, TE PROPONGO TRES PREGUNTAS para que escribas (o dibujes, o lo que sea) lo que te surja:

1º) Que te ha ayudado otros septiembres? (como muchas veces digo “repite, lo que te ha servido; y no repitas, lo que no te ha servido”;))

2º) Respecto a qué actividades apuntarse este año, qué objetivos marcarte y demás, cierra los ojos, inspira dos veces profundamente y después observa, sin intentar modificar nada, como el aire entra y sale por las fosas nasales. También puedes salir a dar un paseo, regar tus plantitas o cualquier otra actividad que te ayude a conectar contigo mismo. Una vez, ahí, en esa relativa calma interior, mira qué necesita tu cuerpo y qué siente ante las diferentes opciones que la mente planteaba.

No quieras respuestas, simplemente estate atento. Suele pasar que es posteriormente a este ejercicio cuando aparecen las señales. Y el captarlas requiere “intención sin expectativas” y “espacio” (es decir, si tu mente no para ni un momento con la agenda repleta, es imposible que repare en lo sutil de la voz interior –y por eso, si te das cuenta, es en la ducha o medio dormido cuando a veces te das cuenta de cosas importantes).

Menos es más, recuerda. Y si observamos a plantas y animales, podemos aprender tanto de éstos, de su sencillez ante el trascurrir de la vida en ellos…

3º) Por último, ¿y si tuvieras, a partir de ahora, un ratico semanal para ti, para poner consciencia en tu vivir, para conectar con la calma y coger desde ahí perspectiva?

Si sientes ese deseo, lo difícil será hacerlo “sagrado” en tu agenda (y lo digo por experiencia). Puede ser escribir, dibujar, un paseo o cualquier cosa que nos sirva para no dejarnos arrastrar totalmente por nuestros automatismos. Y así avanzar, poco a poco, en el ir sintiendo cada vez más profundo que lo más valioso no es lo que tienes, o lo que haces, o lo que los demás piensan de ti. ¿Para qué poner tanta energía en todo ello, en vez de en el mismo acto de ser, de existir y estar en el mundo por derecho propio? Suena muy new-age, lo sé, pero seguro que, por ejemplo, los montañeros me pilláis evocando lo que hace que el monte os guste tanto… y me viene también la cita de Saramago “dentro de nosotros existe algo que no tiene nombre y eso es lo que realmente somos”.

Ah, para los que os de especialmente pereza la vuelta al curro, ojearos también el Minimapa “Vuelta al trabajo: 6 lucecillas para la pérdida de ilusión”. Y a por el nuevo curso, navegantes!

Comienzo de curso dibujado por isabel merino para el libro minimapas

(Dibujo de Isabel Merino del libro Minimapas)

(Mercedes GarcíaLaso, tu psicólogo en Logroño y autora del libro Minimapas para Tormentas, 2ª edición)

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Cargar pilas en verano (mis pistas)
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Mercedes Garcia-Laso | 20-06-2017 | 8:51| 0

Necesito vacaciones. Un curso éste super enriquecedor pero agotador: apuesta por la consulta en dedicación exclusiva + el libro  + cambios personales potentes… con lo tortuguilla que soy para todo además… ufff!

Así que, aunque seguiré  con pacientes y clientes hasta agosto (cuando espero tomarme 10 días de parar a cero), he decidido ir soltando desde ya otras tareas progresivamente. Y una de ellas es este blog, del que creo que me despido hasta septiembre. Estos meses seguiré escribiendo sí, pero de lo que me dé la gana y cuando me dé la gana (sin que me salte el aviso del Google Calendar de “escribir post”, “escribir post”, “escribir post”!)

Quiero parar para descansar, para escucharme, para aburrirme, para disfrutar, como decía una amiga, de “no hacer nada despacio”. Para mí, como seguro que para alguno de vosotros, esto me resulta complicado. Pero por fortuna desde hace ya bastante tiempo atiendo a lo que necesita mi espíritu más allá de las resistencias y pataleos de mi mente.

El deseo es una curva ondulante: necesita descansar, incluso aburrirse, para volver emerger con fuerza y renovado. Así si uno descansa realmente, retoma después con ganas los proyectos que le apasionan pero que a estas alturas de curso le saben a hastío (aunque la vuelta siempre se haga dura, claro, porque esto de lidiar con exigencias ajenas nunca mola, jeje).

Y, jo, como esto es un blog de psicología para crecer os dejo estas dos preguntas por si os sirven: 1) ¿qué te descansa y te carga las pilas?; 2) ¿qué necesitas este verano? Déjalas reposar en tu interior y permite que emerjan pistas, sin tratar de adecuarte a ningún modelo (hay, por ejemplo, gente a la que le descansa levantase a las cinco de la mañana a escribir, por extraño que parezca). Luego adecúalas a tu realidad.

Para acabar os dejo minimapas anteriores que considero que complementan a éste en relación a cómo vivir más plenamente el verano y unas palabras del Doctor Zhivago a modo de otra posibilidad más para descansar (sí, el trabajo manual y el esfuerzo físico que castigaba el cuerpo de nuestros abuelos, ahora va y le hace un tremendo bien a nuestras mentes posmodernas;))

Más minimapas para el verano:

⚓  Algunas pistas para descansar en vacaciones.

⚓  Viajes y escapadas.

⚓  Cómo tener un cuerpo perfecto para la playa.

⚓  Aprovechando el verano para reconectar con nuestro niño interior.

⚓  Tiempo de lecturas para el alma (Momo).

⚓  Niños al sol.

⚓  Hay que ser feliz en verano?

Doctor Zhivago y el trabajo en el campo para renovar la mente:

“¡Qué felicidad trabajar para uno mismo y para la familia desde la mañana a la noche, construirse una casa, cultivar la tierra para alimentarnos, hacernos nuestro propio mundo, como Robison, imitando al Creador en la creación del universo, renovarnos, renacer continuamente, imitando a la madre que nos dio a luz!

¡Cuántas cosas nuevas se piensan y cuánto descansa la mente, cuando las manos se ocupan en un trabajo material, físico, en un trabajo rudo, cuando se nos proponen tareas razonables, realizables con las manos, y nos compensan con la alegría del éxito, cuando durante seis horas seguidas se desbasta con el hacha un tronco o se cava la tierra bajo el cielo desnudo que nos quema con su aliento sereno!

(…)Anacoreta de la ciudad que fustigas la imaginación y los cansados nervios con un café fuerte o con el tabaco, desconoces el excitante más eficaz que consiste en la necesidad real y en la buena salud.”

 Feliz verano, navegantes!!!

(Mercedes GarcíaLaso, tu psicólogo en Logroño y autora del libro Minimapas para Tormentas, 2ª edición)

minimapas para crecer en verano

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¿Qué es la depresión? (mis 12 puntos para prevenir, acompañar y situarse)
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Mercedes Garcia-Laso | 23-05-2017 | 9:24| 0

1. ¿Qué es la depresión? Pues os parecerá mentira pero a pesar de toda mi formación, no lo tengo del todo claro;)

2. El DSM-V, la clasificación diagnóstica más famosa por desgracia, define el Episodio Depresivo con los criterios de la siguiente tabla. Y para el trastorno depresivo persistente (distimia) dichos criterios son aún más laxos, y todavía más para los trastornos adaptativos (no me enrollo con esto porque lo podéis buscar por internet). Pero… acaso tener estos síntomas es tener una enfermedad? De ninguna manera. En todo caso, se podría utilizar la palabra “síndrome” al que se puede llegar por diferentes vías, como ocurre con un síndrome febril, que puede estar relacionado con un catarro, una insolación, una oscilación hormonal premestrual, una apendicitis, un cáncer…

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3. En mi opinión lo más paradigmático sería, no obstante, cuando no hay fuerzas para levantarse de la cama y se empieza a descuidar incluso el aseo (aunque estoy generalizando pues, por ejemplo, muchas depresiones en adolescentes cursan sobre todo con irritabilidad). Y por supuesto hay grados porque en un extremo tenemos lo normal, y que todos lo hemos experimentado, de días o épocas en los que suena el despertador y uno sólo quiere desaparecer bajo las sábanas, pues siente que no puede, que ya no tiene fuerzas. Y en el otro extremo, por ejemplo, la casi inmovilidad física, mental y emocional de algunas depresiones de personas con trastorno bipolar.

4. Es decir, en todo esto hay un gradiente en la gravedad de los síntomas donde además influyen otro tipo de factores (por ejemplo, a veces sólo nos deprimimos cuando podemos –es decir, cuando las urgencias exteriores bajan y podemos parar un poco y descansar).

5. En los casos más graves sí puede ser importante la medicación. Pero o se empieza un trabajo para ir descubriendo las causas reales del problema (y subrayo “reales” porque casi siempre no son las que creemos) e ir construyendo una nueva manera de estar en el mundo; o nos atascaremos en un ir pasando la vida como medio autómatas grises.

6. Precisamente una de las funciones de la tristeza es obligarnos a descansar y después a mirar hacia adentro y rehacernos y rehacer nuestro camino (por eso también suelen ser periodos muy creativos). Con lo que, así como a veces es necesaria la medicación, otras puede entorpecer este proceso al tapar la tristeza y hacernos volver a la rutina y sus exigencias.

7.  Entonces vemos que considerar estar “depre” como una enfermedad puede ser peligroso (además de tener poco rigor científico como hemos visto en el párrafo 2) pues puede ser interpretado como algo que necesita nuestro yo profundo para re-hacerse ante palos externos o internos y tomar un mejor rumbo. Por ejemplo, no es raro que una persona que ha iniciado terapia se “deprima” al ir sacando a la luz sus asuntos inconclusos y es éste un signo de buen pronóstico. Incluso estar deprimido tras algo muy duro que nos sucede, nos puede evitar una enfermedad futura (ver #minimapa “Lo psicosomático“). El problema es, como tantas veces, cuando lo natural se convierte en patológico por diferentes factores (incluidos los biológicos) que no nos dejan atravesar el desierto y nos quedamos perdidos en él.

8. Me gusta mucho la metáfora del desierto para hablar de la depresión. Me evoca a la Noche Oscura de los místicos (curioso también, por cierto, que ellos pasen por estos episodios depresivos, no?). Y vemos que hay autores que defienden salir de allí cuanto antes (es decir, trabajan para que manejemos mejor los síntomas y nuestro ánimo se recupere); mientras otros animan a atravesarlo (proceso muchísimo más complejo, porque lo que nos sale es escapar de allí cuanto antes, al que aluden las psicoterapias profundas).

9. Dentro de la primera opción, os dejo este genial vídeo “Un perro negro llamado depresión” de la OMS que os recomiendo ver a todos; para los sensibles a lo espiritual o simplemente curiosos de visiones diferentes este otro de Jeff Foster; y los referentes a psicoterapia humanísticas y dinámicas los dejo para otro minimapa.

10. Otra cosa importante que quiero señalar es que salir del “desierto” no es una cuestión de voluntad (culpabilizar es un mecanismo de defensa que nos encanta pero es muy perverso). Y en contra posición tampoco ayuda etiquetar a la persona como “enfermo” ya que entonces el sujeto desaparece (limitándose a tomarse las pastillas y a hacer el ejercicio moderado que le han pautado etc.; sin hacerse ninguna pregunta). Hay que tener en cuenta que al sistema lo que le interesa es que volvamos cuanto antes a ser una oveja productiva. Y por otro lado, la depresión es en parte también una patología social.

11. Y por ir acabando con cosas más prácticas. Sí te encuentras depre y no sabes por qué o es ya demasiado, lo primero sería descartar algo físico (hipotiroidismo y otras enfermedades), y lo segundo pedir ayuda (ya sea un pequeño asesoramiento, ya sea cierto tipo de terapia). Y si un amigo o un familiar está en esta situación, seguramente el vídeo del Perro Negro te haya ayudado a entender un poco lo que le pasa, y desde ahí: a) estar desde el respeto; b) ir cogiéndole el punto de empujarle muy de a poquitos, con mucho amor, y sobre todo no tomándote como algo personal sus “noes”; y c) cuidándote ante todo a ti mismo. Hay personas que salen rápido, otras tardan y otras, por desgracia, no terminan de salir, con lo que el punto “a” y “c” son los fundamentales.

12. Por último, para mí la “cura” de la depresión tiene que ver con dos palabras: amor y humildad. Cuando se pasa del odio al amor, a uno mismo y al mundo (en términos de compasión, es decir descubriendo e integrando), y se es capaz de conectar con la humildad, uno ya ha subido a la octava de una vida plena. Pero explicar todo esto, lo dejo para otra ocasión;)

(Mercedes GarcíaLaso, tu psicólogo en Logroño y autora del libro Minimapas para Tormentas, 2ª edición)

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¿Y si necesitabas haberte equivocado? (breve clave sobre el sentido de culpa y errores en Alma Salvaje)
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Mercedes Garcia-Laso | 18-05-2017 | 8:59| 0

Hace año y medio, o así, vi una película que me impactó y que me viene mucho a la cabeza cuando trabajo. Hoy quiero hablaros de ella, no como análisis (ya que no la veo desde entonces), sino  porque expresa muy bien un mensaje que considero fundamental. Se trata de Alma Salvaje  de Jean-Marc Vallée, protagonizada por Reese Witherspoon (que interpreta a Cheryl) y basada en una historia real (Nota: evidentemente este post es spoirler pero, en mi opinión, en esta peli esto no tiene  mucha importancia).

En la escena final Cheryl dice: “Si pudiera volver atrás en el tiempo, no haría nada de forma distinta… ¿Y si todas las cosas que hice fueron las que me trajeron aquí?”. Y con ‘todas las cosas que hice’ incluye la escalada autodestructiva que comienza tras la muerte de su madre (engañar a su pareja, dejarse usar sexualmente, heroína…). Y es que la vida es definitivamente un misterio, al igual que los extrañísimos recorridos que a veces necesita recorrer el alma.

A mí esta idea me llega mucho. No como un destino o una excusa para no asumir mi responsabilidad. Sino como un no saber lo que es bueno para el alma (ni para la mía ni para la del otro). Es decir, este mensaje me coloca en la humildad de que la vida sabe mucho más que yo.

Una persona herida hace lo que puede para salir adelante. A veces este ‘hacer’ le lleva a la muerte, como le podía haber ocurrido perfectamente a Cheryl. Otras veces, sin embargo, si conseguimos ir elaborando lo que nos sucede, acabamos el camino habiendo subido de octava. Y esto es lo que le pasa a Cheryl recorriendo a pie los mil kilómetros de la Pacific Crest Trail, que inicia, sin saber por qué, cuando casi ha tocado fondo en su espiral hacia la muerte (pues logra elaborar caminando el duelo patológico y la culpa que la aplastaban) .

Esta durísima ruta que ella hace, casi desde Méjico a Canadá, es una magnífica metáfora de un proceso de psicoterapia (a lo bruto, claro, pues la labor del terapeuta es cuidar y facilitar). A la vez que muestra que la terapia no es, para nada, la única vía para elaborar heridas. Pero hoy no quiero entrar en esto. Y tampoco en otras geniales metáforas que plagan esta película. Quiero sólo incidir en la idea del 2º párrafo:

Si transitamos la culpa y todo lo que ella oculta, encontramos el sentido profundo y nuestra mente se abre a las preguntas sin respuesta. Quizá es que mi alma necesitaba pasar por esos infiernos para llegar a conocerse, evolucionar e integrarse y para que en la vida me apareciesen otras posibilidades. O quizá no.

En todo caso, os recomiendo muy mucho esta película ;)

(Mercedes GarcíaLaso, tu psicólogo en Logroño y autora del libro Minimapas para Tormentas, 2ª edición)

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Sobre el autor Mercedes Garcia-Laso
Psicóloga clínica, experta en pequeñas y grandes dificultades: en terapia su escucha hace ver. Nº1 en el PIR; discapacidad ≥65%; libro #Minimapas para Tormentas. Garcialaso.com.