La Rioja
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Autor: Jorge Alacid
El eterno retorno
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Jorge Alacid | 20-04-2018 | 2:01| 0

Bancos del Gobierno y del PP, durante el pleno del 19 de abril. Foto de Miguel Herreros

 

Periodista vs. periodista: el pleno se inaugura con un pulso equilibrado, entre la consejera Martínez Arregui y la diputada socialista Orradre, licenciadas ambas en Ciencias de la Información, quienes discuten a cuenta del talento exportador que distingue a La Rioja, pródiga en enviar a sus mejores hijos allende sus fronteras para que retornen bien provistos de másters y postgrados, tanto oficiales como los expedidos de matute. El equilibrio se rompe acto seguido, cuando al consejero Nagore (humilde licenciado en Ingeniería ) le interpela el diputado García, quien precisamente luce un rutilante máster en su biografía oficial. Un duelo desparejo, porque su señoría además domina los registros propios de quien torea para los tendidos de sol, ayer dominados por sus paisanos. Ese grupo de ciudadanos cuya presencia se suele agradecer: oxigenan el Parlamento.

Paisanos que volverían a Calahorra, se supone, reconfortados luego de comprobar que en el Parlamento todo va bien. Se cumple fielmente el guión según el cual Fernández (licenciada en Bellas Artes, como insiste en recordar desde el atril: ayer no fue una excepción) preguntará por educación, Caperos (licenciado en Historia) por la memoria histórica y Podemos jugará al despiste retirando del orden del día sobre la marcha cuanto se le ocurra. El rito también exige que la presidenta (diplomada en Magisterio) regañe a la oposición, que Sanz (profesor de EGB, especialista en Pedagogía Terapéutica) huya del sillón a la carrera tras consultar el móvil como un adolescente y los intereses de sus señorías se parezcan sospechosamente a las portadas de los periódicos, donde la oposición halla la inspiración que a menudo le falta cuando se limita a controlar al Gobierno, cuya lánguida trayectoria complica por otro lado esa tarea: Ceniceros (diplomado en Educación, experto en Filología Francesa) y su equipo ya tienden a controlarse a sí mismos viajando por la agenda gubernamental con el freno de mano puesto. Siempre prudentes, como ese conductor temeroso de que otro le adelante, por la izquierda o por la derecha. Olvidando que quien se pasa la vida mirando por el retrovisor, jamás avanza.

Lo cual dificulta el pilotaje y explica sesiones parlamentarias como la de ayer, tan parecida a la anterior y con seguridad gemela de las que seguirán. Donde se aplica la máxima del eterno retorno, al que aludieron las mencionadas periodistas Martínez y Orradre: todo vuelve, como subrayaba preciso Nagore. «La historia se repite», advertía el titular de Agricultura en un duelo de topicazos con Calvo. «El pueblo que olvida su historia está condenado a repetirla» fue la obviedad elegida por el portavoz de Podemos para zanjar el debate sobre La Barranca, ese tipo de unanimidades que tanto excitan a nuestros representantes: como se confiesan tan bien dotados de másters, compiten por apabullar a su auditorio exhibiendo tanta oratoria como conocimientos. Ignorantes del sabio consejo que recetó Calvo, especialista en Medicina Familiar: ‘Primum non nocere’. Lo primero, no hacer daño. Un latinajo, como en tiempos de Emilio del Río.

Sí, todo vuelve. Hasta el latín. Normal con señorías tan preparadas.

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La izquierda enredada
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Jorge Alacid | 16-04-2018 | 10:19| 0

Antonio Quirce, durante la asamblea del pasado miércoles, dirigiéndose a los miembros de la mesa. Foto de Justo Rodríguez

«Todo lo sólido se desvanece en el aire» (Carlos Marx)

 

 

Hacia finales de los años 70, TVE emitió una serie llamada ‘Enredo’, cuyo eco todavía perdura. En su preámbulo, una voz en off informaba al espectador de los avatares que seguía la trama, según una secuencia delirante que encadenaba las peripecias de los personajes en la mejor tradición del humor del absurdo. Aquel reparto coral se veía sometido a la dictadura del enredo, de modo que tan disparatado prolegómeno servía para estirar hasta el infinito la cadena de relaciones que emparentaba a unos con otros: un carrusel de tramas paralelas que se fundían con la principal y generaban su propia secuencia igual de marciana. Un bucle sin fin, estirado hasta el infinito, de modo que todo el conjunto del relato enloquecía. Reinaba el desconcierto. Un desconcierto surrealista, donde residía la gracia del asunto.

Contado pierde.

Quien no conociera aquella serie, puede muy bien encontrar un acabado sucedáneo atendiendo a la confusa trayectoria que distingue a la nueva izquierda (o no tan nueva) en los tres años de legislatura del Parlamento riojano. Resumiendo mucho: todo arranca con Germán Cantabrana de portavoz tras haber encabezado la lista de Podemos a las autonómicas. Pero en enero del 2016 le releva Juan Calvo. Se anuncia entonces que el cargo será rotatorio y será asumido en el futuro por las otras dos diputadas hasta el final de la legislatura. La justificación, «huir de personalismos». Así, en enero del 2017 empieza a ejercer la portavocía Ana Carmen Sainz, pero no se oficializa su cargo porque Cantabrana se niega a firmarlo. En mayo se ratifica el nombramiento, según una decisión de la Presidencia del Parlamento que permite hacerlo con sólo la rúbrica de la mitad más uno del grupo (y no de la totalidad como hasta entonces). En ese momento, bulle el expediente abierto por la cúpula de su partido contra Cantabrana, quien anuncia entonces junto con Henar Moreno la intención de «explorar» una confluencia en Logroño al margen de Cambia, elevando la tensión con la dirección que capitanea Kiko Garrido, rival máximo de Cantabrana. A finales de año, se resuelve el expediente juzgando nula la instrucción y Cantabrana exige ser repuesto como portavoz.

Último capítulo, por ahora: en febrero vuelve Cantabrana por sorpresa a la portavocía, cuando se suponía que el puesto sería para la diputada que faltaba, Natalia Rodríguez. Garrido lo desvincula de la resolución del expediente pero Rodríguez no lo firma. Otra sorpresa: el voto a favor de Sainz permite el cambio, pero al volver a la portavocía, el Grupo Parlamentario (o sea, los tres menos Rodríguez) decide cambiar al asesor (Luis Illoro, fundador del partido y oponente de Garrido en las primarias para secretario general) por un responsable de redes sociales. Garrido opina que la gestión de recursos humanos pasa a depender de Madrid, pero Cantabrana no hace caso y sigue adelante. Mientras, avanza una demanda por alteración de su jornada por parte de la secretaria del Grupo Parlamentario, donde se suceden distintos responsables de comunicación.

A quien se haya perdido no le ayudará mucho a salir de su laberinto el relato de lo acontecido en el Ayuntamiento de Logroño. Sintetizando. En el 2014, nace Ganemos Logroño, intento de lista conjunta según el modelo propio de Madrid y Barcelona, aunque pronto tuvo que cambiar de nombre: ya estaba registrado. Pasa a llamarse Cambia Logroño, fruto de la confluencia entre movimientos sociales y partidos ya establecidos, donde Podemos impone su tesis: surge una marca única de cara a las elecciones, con Gonzalo Peña (proveniente de IU) al frente, luego de imponerse en las primarias, proceso donde los candidatos de Podemos son derrotados: entran en primera instancia en la candidatura común, pero luego se salen. Cuando en enero del 2016 Diego Mendiola releva a Henar Moreno en IU, el idilio de las fuerzas de la nueva izquierda se dinamita: surgen las primeras diferencias con Peña, quien rechaza integrarse en la nueva dirección de IU. La historia se repite un año después. Por el camino, más convulsiones: surge Impulso Municipalista, interpretado por sus críticos como una suerte de quinta columna, dimite luego la edil Paz Manso de Zúñiga (recibiendo de sus pares más frialdad que cariño) y finalmente Peña lanza su órdago: se va de IU pero aspira a seguir de concejal. Ignora la petición de su partido para devolver el acta, alegando que se debe a su público, y en efecto acaba logrando el aval asambleario.

Resumen de lo publicado: enredo ciclópeo, la izquierda siempre zarandeada por los suyos. En este tiempo, son raras las aportaciones prácticas que ambos grupos, el parlamentario y el municipal, dejan en favor del bienestar de los administrados. Una pena. Porque vienen a confirmarse los peores temores sobre la capacidad real de ese tipo de izquierda ensimismada para ocupar el centro del debate y ofrecerse como alternativa cabal de Gobierno. Lo cual condena a dirigentes muy valiosos, que huyen a casa víctimas de la vocación cainita de sus partidos, culpables de mantener a la ciudadanía huérfana de soluciones: más que por sus propuestas, se les conocerá por su vocación para enredar. Que tiende a ser eterna. La izquierda enredada.

 

LA LETRA PEQUEÑA

¿’Minivacaciones a la vasca’?

El País Vasco perdonará impuestos a los emprendedores que se instalen en ese territorio: según acaban de revelar, las diputaciones vascas premiarán a quienes se trasladen allí después de haber residido cinco años en el extranjero. El paquete de medidas tiene por objeto atraer a científicos y especialistas en I+D, tecnología y finanzas, y se aplicará con efectos retroactivos a todo los que hayan regresado a partir del 1 de enero de 2018. Una especie de ‘minivacaciones’ tributarias, que carece de parangón en suelo riojano…

PP-Ciudadanos, se rompió el amor

Con el horizonte electoral acechando (en el PP riojano hablan ya de estudiar posibles candidaturas desde el próximo mes de mayo), las relaciones entre el Gobierno y su socio parlamentario viven una etapa tan convulsa que explica el semblante enfurruñado exhibido en la comparecencia semiconjunta del jueves: en Ciudadanos sentó fatal que José Ignacio Ceniceros ni siquiera asistiera a la reunión. Una ausencia que se considera en la formación naranja una descortesía. Tanto, como la negativa gubernamental a emprender cambios en la ADER, que Ciudadanos exige con nombres y apellidos (Javier Ureña) y estos argumentos: «La ADER no funciona: lo decimos nosotros, lo dice el Tribunal de Cuentas, lo dice Intervención y lo dice la pobre actividad económica de La Rioja».

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Los autobuses vacíos
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Jorge Alacid | 10-04-2018 | 11:52| 0

Pedro Sanz, viajando en autobús en 1999 hacia Alberite. Foto de Fernando Díaz.

 

Aquella mañana, Pedro Sanz amaneció melancólico. Tal vez porque llegaba la Navidad y veía brillar las lucecitas del Espolón desde las estancias del Palacete. Se acarició el mentón, miró unos papeles y señaló una cifra a los periodistas de esta casa que le entrevistaban. En esos dígitos se escondía el importe que exigía arreglar la carretera de los Cameros, una obra entonces todavía en curso: según sus cálculos, acaso hiperbólicos, eran los kilómetros de carretera regional más caros de España. De modo que, concluía el presidente, mantener abierto el controvertido aeropuerto de La Rioja tampoco era para tanto. Un argumento que hace suyo ahora su antiguo delfín, el consejero Carlos Cuevas. Quien también suele tomar del expresidente otra excusa análoga cuando le acosan en el Parlamento desde la oposición a cuenta de Agoncillo: que esa infraestructura la paga AENA. Y que también resulta harto costoso para las arcas riojanas, como enfatizaba igualmente Sanz, el transporte por los escarpados valles de la región; el Alto Najerilla, por ejemplo, hacia donde trepa diariamente un autobús que a menudo viaja vacío.

Ocurre que los autobuses tienden a viajar vacíos por media región, como un heraldo que avisa de hacia dónde debería dirigirse ese estado de (semi)bienestar de que gozan los riojanos. Autobuses interurbanos, metropolitanos y rurales, a menudo sin pasajeros que justifiquen semejante gasto público. A nadie sin embargo parece escandalizarle esa imagen: se da por descontado que la Administración deberá pagar ese servicio hasta la eternidad, aunque luego recoja el desinterés del público potencialmente interesado. Nadie parece preguntarse a cuánto sale cada uno de esos viajes al contribuyente. Desde Fomento aportan una cifra: en el Presupuesto regional del año vigente, se destinan 3.225.000 euros. Que ayudan a mantener el servicio, bajo una excusa cuestionable: alegan los defensores de tal medida que el transporte público contribuye a fijar población. Que vertebran la región. Ese mantra.

Pero se trata de una coartada que sirve también para justificar que el AVE llegue a cada rincón de España, aunque algunas voces alertan de su contrario: la alta velocidad lleva por tren a las estaciones de destino a un número de pasajeros análogo al que aprovecha para huir de su población de origen. Lo cual amenaza con suceder asimismo en el caso de esos autobuses que ponen muy fácil a los habitantes de la despoblada sierra emplearlos… para peregrinar a la capital. Y con frecuencia, a fijar allí su residencia. Ese autobús les ayuda en realidad para darse de vez en cuando una vuelta por la casa natal, vigilar la viña o ventilar la matanza. Paradoja: el autobús que apuntala al vecindario de La Rioja interior contribuye a poblar Logroño con habitantes que, puesto que peinan alguna cana, acaban por elevar el gasto social de un Ayuntamiento que hasta ayer no era el suyo.

Un bucle infinito, con alguna derivada: porque esos autobuses vacíos animan también a reflexionar sobre hasta dónde debería llegar el auxilio público en favor de sus administrados. Lo cual exige un debate menos tontorrón del habitual, ese tipo de discusión que nunca fructifica porque reclama de quienes la protagonicen apartarse del dogma. Si la izquierda riojana, por ejemplo, desertara un día del catecismo del buen progresista podría explicar al potencial elector qué hará (si algún día gobierna) con el Hospital de Calahorra, que nació inspirado en el modelo de gestión del valenciano Hospital de Alzira, hoy recién devuelto a manos públicas. O qué le parece a sus señorías, tanto a las sentadas a la izquierda como a la derecha del Parlamento, la disyuntiva que acaba de plantear en Austria su primer ministro, a quien le resulta contradictorio (tan contradictorio tal vez como subvencionar un transporte público de baja demanda) destinar ayudas por valor de 2.000 euros mensuales a los recién llegados, que jamás han cotizado a la Seguridad Social del país que les acoge, mientras les niega una paga de 1.000 euros a los pensionistas que sí cotizaron durante su vida laboral.

La respuesta a esas preguntas no debería guiarse por prejuicios ideológicos: debería pensar en el bien común. Un ejemplo: hace años, cuando Sanz aún se asomaba por los ventanales del Palacete, una alta ejecutiva de una empresa de distribución explicaba ante un escogido auditorio en Logroño la estrategia logística seguida por su grupo empresarial, cuyo éxito residía en minimizar el gasto de manera que todo camión viajara a tope de carga. Sin un metro desocupado, así en la ida como en la vuelta. Compárese esa política empresarial con la seguida en materia de transporte desde la Administración: una invitación a pensar si el gasto público supone el regreso a las fuentes socialdemócratas, la pervivencia de los principios de la democracia cristiana o simplemente la triste constatación de que en un territorio tan pequeño cada euro tiene sentido sólo desde el punto de vista clientelar.

 

LA LETRA PEQUEÑA

El PP cántabro, en los tribunales

Prueba de que Mariano Rajoy cerró en falso los congresos regionales que siguieron a su entronización a la búlgara en el cónclave de Caja Mágica es que no sólo el PP riojano vive desde entonces dividido: regiones como Cantabria exhiben sus propias cicatrices. Que incluyen pinchazos telefónicos y sospechas de apaños de votos. Y que acabarán en mayo ante la justicia. La candidatura derrotada explora si encuentra en los tribunales el triunfo que le negaron las urnas.

PSOE, primarias tras el verano

Andalucía, Navarra, Castilla y León y Cantabria serán las primeras autonomías donde el PSOE impulse el próximo mes el calendario de primarias. El proceso para elegir a los candidatos socialistas tanto para las elecciones autonómicas del 2019 como para las principales capitales de cada región arranca en unos días por mandato de Ferraz. En La Rioja, las previsiones que manejan por Martínez Zaporta señalan hacia algo más tarde: según sus planes, será después del verano cuando se ponga en marcha el mecanismo de selección de cabezas de lista. Para el que todo apunta que Concha Andreu y Beatriz Arráiz tienen intención de presentarse. La incógnita consiste en saber si tendrán rivales.

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Camino Soria
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Jorge Alacid | 06-04-2018 | 5:50| 0

Diego Ubis y Concha Andreu, con Tomás Martínez y Francisco Ocón, durante el pleno del jueves en el Parlamento

 

Uno se destetó como plumilla atendiendo una tarde el mandato de su jefe para acudir a Las Norias, donde el presidente de la Federación de Ciclismo se citó con la historia: iba a anunciar la inminente construcción de un velódromo. Nada menos. Ahí sigue el solar vacío desde hace alguna glaciación. Pasado el tiempo, me senté una mañana en la sala de prensa del Ayuntamiento para asistir a otro momento histórico: la Corporación nos pasó unos papelitos donde se veían trenes elevados, volando por avenida de Colón. El soterramiento había muerto: en Logroño íbamos a ser como Chicago. Asistí más tarde al anuncio según el cual para estas alturas del siglo XXI la población joven riojana sería bilingüe. Bilingüe, sí: diestra en español e inglés, no en español y riojano como sigue ocurriendo. Se entenderá por lo tanto mi natural escéptico ante promesas de toda índole, aunque lleven papel oficial y membrete del Gobierno de turno. Incluyendo el reciente y desolador proyecto de Presupuesto nacional, cuyo nivel de ejecución admite de suyo tan severas dudas que también las partidas incorporadas este año deberán ser juzgadas cuando pasen del papel a los hechos, nunca en esta fase actual tan gaseosa. Donde aún se pueden anunciar trenes elevados y niños bilingües. O astilleros en Cervera.

Porque el escepticismo no sólo se alimenta de promesas incumplidas, sino del contraste entre ese terreno fantasmal donde se mueven los compromisos jamás ejecutados y el territorio por el contrario bien sólido que distingue a las regalías que el Estado disemina por otras regiones. Allí donde no conformes con la singularidad fiscal que tantos euros reporta, acaban de verse bendecidos por los graciosos óbolos que contienen las cuentas estatales del 2018, que tienen toda la pinta de cumplirse. Allí no habrá velódromos de mentirijillas: tendrán infraestructuras de verdad. Lo garantizan su concierto y su cupo, que poblaron ayer buen parte del minutaje del pleno del Parlamento, igual que hace unos días ocupaban las disquisiciones del Defensor del Pueblo, quien viene de pronunciarse sobre semejante asunto en dos sentidos.

Porque a Fernández Marugán, el cálculo de esa regalía le parece muy mejorable, cándida confesión que parece ignorar lo que sabe cualquiera: que no es la aritmética, sino la política, el valor supremo que explica tal discriminación. El resultado de la fórmula que se aplique para cuantificar el cupo es directamente proporcional al número de diputados del PNV que precisen PP o PSOE para apuntalar su mayoría en las Cortes. Pero alega además el Defensor que cupo y demás antiguallas medievales son constitucionales. Albricias: esa es la buena noticia para el resto de españoles, señaladamente para los que residen en regiones vecinas al país de la foralidad. Puesto que el cupo es constitucional, ya están tardando por la carrera de San Jerónimo en extender ese modelo por todo el país. Empezando por los escaños de la izquierda: libertad, fraternidad, igualdad. Sí, igualdad. El viejo señuelo.

Cuando ayer sus señorías debatieron sobre una cuestión tan central para la arquitectura jurídica del Reino de España (básica también para el bienestar de los riojanos), Diego Ubis animó en nombre de Ciudadanos a la insumisión. Se deduce que no ha calado bien ni al Gobierno de Ceniceros ni al conjunto de la sociedad riojana: aquí la rebeldía está vetada. Lo pudo comprobar cuando sus pares pasaron por el atril y luego votaron. Al PP, proteger los intereses de sus administrados contra la deslealtad tributaria le parece (ojo) «oportunista», pecado que nunca cometen por Génova… Al PSOE, abrir semejante debate le resulta peligroso (cuidado) para «la concordia», como si el actual modelo tan rico en desequilibrios invitara a la feliz convivencia… Y a Podemos, acabar con esa brecha de desigualdad se le antoja (atención) «populista»…

Ah, la política. Siempre misteriosa. Pero como en todo expediente x, la verdad está ahí fuera. Por ejemplo, en el pesaroso dictamen que comparte un buen conocedor de la realidad regional, quien se abandona al pesimismo mientras analiza la cascada de feos datos macroeconómicos recientes. «A este ritmo, en dos años estaremos con la renta per cápita por debajo de la media nacional», vaticina. «Vamos camino Soria», avisa: una región envejecida, monopolizada por el sector público y el sector servicios (turismo y bares, en el mejor de los casos). Camino Soria, pero al estilo riojano. En tren elevado. A bordo de tanta promesa nunca materializada.

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Regreso a Riojafórum
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Jorge Alacid | 03-04-2018 | 10:14| 0

Ofelia, de John Everett Millais

«En la guerra, resolución; en la derrota, desafío; en la victoria, magnanimidad; en la paz, buena voluntad» (Winston Churchill)

 

 

Una luz tenebrosa apenas iluminaba el sótano de Riojafórum mientras se abrían hace un año las urnas convocadas por el PP para elegir a su nuevo líder. En medio del nerviosismo de los congregados, que en algún caso rozaba la histeria, el alcalde de un pequeño pueblo, seguidor de José Ignacio Ceniceros, se permitía una confidencia.

– Hemos perdido.

– Pero si dicen que vais ganando…

– Quiero decir que hemos perdido todos. Nosotros y ellos.

Esa dialéctica entonces recién nacida, la del nosotros y el ellos, explica la fosa que quiebra en dos mitades al primer partido de La Rioja. Se presumía que relevar a Pedro Sanz, cuyo liderazgo monolítico también separaba en dos a la región (nosotros era en su época el PP; ellos, todo lo que habitaba fuera) sería difícil, pero se ha revelado imposible. Un año después, descuellan algunas certezas que cartografían su alma maltrecha. Primer diagnóstico: falta de generosidad. Que la mayoría de fuentes consultadas achaca a Ceniceros: «Quien debe unir el partido es siempre el que gana», avisa un buen conocedor del PP riojano. «Ese paso nunca puede partir de quien pierde una elección: sólo puede cerrar las heridas de verdad el que ha vencido, porque es quien tiene algo que ofrecer al otro».

Desde esa óptica, el PP de Ceniceros prefirió imponer la victoria antes que gestionar la paz. De modo que todas sus decisiones se pueden leer según dos líneas paralelas que confluyen en el Palacete: por un lado, su obsesión por apartarse del legado de Sanz, aunque curiosamente al nuevo líder le acompaña una nómina análoga de dirigentes que hicieron su carrera al lado del anterior jefe; por otro, el mandato de cegar toda posibilidad de acuerdo con Cuca Gamarra y sus afines. Si ése era el doble objetivo, debe admitirse que la nueva cúpula ha triunfado. La alcaldesa de Logroño ha visto reducido su poder al dominio que ejerce sobre la principal agrupación de su partido, lo cual no es por cierto poca cosa. Y Sanz es hoy un fantasma político, cuya supervivencia en la vida pública sólo se entiende por la clase de relación freudiana que los partidarios de Ceniceros aún le reservan.

Pero si se trataba de coser el conjunto del partido, diseñar una estrategia atractiva acorde al nuevo tiempo político, establecer un liderazgo auténtico y alinear el ritmo del Ejecutivo a la vida propia del PP, incluyendo su grupo parlamentario, vencedores y vencidos deben aceptar que este año ha sido (casi) un año perdido. Balance de daños: la renovación, cuestionada en tres agrupaciones clave (Haro, Santo Domingo, Lardero) y estirada en el tiempo hasta más allá del sentido común en la fundamental plaza de Logroño, donde Ceniceros ni siquiera pudo plantear batalla a Gamarra (y eso que sus afines lo intentaron hasta ultimísima hora). Intentos frustrados de imponer otra dirección en municipios como Fuenmayor, cuyo alcalde aguantó el pulso al aparato, algo semejante a lo ocurrido en la segunda población de la región, Calahorra. Sobresaltos continuos en el Parlamento, que acabaron deparando ante el juez una escena insólita: Félix Vadillo y Álvaro Azofra testificando a favor de su compañera, la exportavoz Concha Arruga, con un alegato contra la democracia interna de su partido. Y un lamento común que nadie quiere sin embargo corregir: la desaparición de todo asomo de moderación. No hay voces llamando a la concordia: por el contrario, menudea un resignado relato según el cual las cicatrices que exhibe el PP tendrán consecuencias. En tiempo de urnas. «Nuestra única suerte es que enfrente no hay nada», confiesa un dirigente señalando hacia la oposición.

Cuando se pregunta a actores decisivos en esa larga mañana de Riojafórum sobre tan grave desencuentro, encuentra una alta diversidad de versiones. Hay quien, leal a Gamarra, avisa de que su candidata equivocó su táctica: «Fue muy ingenua. Debería haber hecho como Ceniceros: ir al cuello. Y una vez que tienes los votos y te pones al frente del PP, llevarlo hacia el siglo XXI. El de ahora parece la antigua Alianza Popular». Más pecados que admiten los perdedores: excesiva cercanía a Sanz. «Cuando quiso alejarse de él, ya era tarde: hubo gente resentida que más que apoyar a Ceniceros, quería tomarse la revancha. Y votó contra Gamarra porque la veían como la continuadora de Sanz». Dictamen al que añaden el siguiente recado desde el entorno presidencial: «La alcaldesa perdió. Y debería abandonar la soberbia y aceptar su derrota». Porque aunque hace un año hubiera bastado que una cincuentena de personas variase su voto, Ceniceros obró una proeza. Contra Sanz, contra Gamarra y contra Madrid, impuso sus tesis en el congreso y emprendió una gestión… que incluso entre sus incondicionales se juzga mejorable: quienes así lo entienden, detectan cierto juego sucio: «Por parte de todos, ¿eh?». Un afán vengativo que amaga con deparar un futuro en La Rioja sin Gobierno del PP y asegura días delirantes gracias a esos feos en el protocolo que no dejan de sucederse, como en la reciente visita de la ministra Dolors Montserrat y de Javier Maroto, enviado de Génova.

De Génova llegó precisamente en las horas previas a Riojafórum la invitación a que se firmara una tregua que evitara la fragmentación del partido. Se reclamó la mediación de un alto responsable del PP riojano, con buenas relaciones en ambas orillas. Y se avisó desde Madrid a los fieles a Ceniceros para que no hubiera dudas: su elegida era Gamarra. Hasta el punto de que el propio Maroto, en la sala donde se aguardaba el recuento de votos, sufrió un lapsus: dio por sentado que iba a ganar la alcaldesa y así pretendía anunciar los resultados… hasta que una voz amiga le hizo ver que también Ceniceros podía ganar. Lo cual sucedió, aunque con un resultado que el bando rebelde examina con un punto crítico: «Nosotros podremos cometer errores, pero estamos cohesionados y tenemos claro quién nos lidera, mientras que entre ellos sólo vemos barullo y muchas ambiciones». Nosotros y ellos, la dialéctica tribal. Y unos cuantos versos sueltos: Cuevas, Martín, Bretón, Escobar…

O Ceniceros y Gamarra, receptores de esos mensajes sugiriendo un armisticio, que no tuvieron acuse de recibo. Si llegaron a sus destinatarios, fueron ignorados. Y garantizaron un tempestuoso año en la vida del PP, resumido en la sentencia de uno de los dirigentes consultados para este artículo: «Seguimos en Riojafórum. Nosotros y ellos». Vencedores y vencidos. Que continúan sin dar con la puerta de salida.

 

La letra pequeña

Una nueva ración de encuestas sobrevuela La Rioja

Las encuestas de intención de voto que (casi) nadie ha visto, pero (casi) todos han olisqueado amenazan con una nueva entrega: a ese misterioso sondeo que sobrevuela desde hace días la región, se añadirá pronto otra prospección demoscópica que las fuentes consultadas atribuyen al PP nacional. Desde Génova se reclama un barrido de expectativas electorales de cara a la triple convocatoria (local, regional y europea) del próximo año, lo cual incluirá La Rioja. De momento, como antesala, menudean las teorías en torno a quién ha encargado el sondeo que semanas atrás preguntaba a los riojanos sobre sus líderes y partidos favoritos. Y que incluye, según las fuentes consultadas, resultados sorprendentes, así en La Rioja como en Logroño. Continuará.

El martes, cita con el Presupuesto estatal

El martes se sabrá qué pintan por Moncloa los riojanos: ese día se anunciarán las partidas incluidas en el Presupuesto central. Aunque hay regiones con aguinaldo anticipado: a Cantabria llegarán 22 millones para el Hospital Valdecilla. Ventajas de tener como ministro de Fomento a un hijo de la tierra. Lo cual hace una eternidad que no ocurre en La Rioja.

Malestar del PSOE con Martínez Aldama

La crítica que Francisco Martínez Aldama dirigió contra Pedro Sánchez en el debate sobre pensiones generó un visible malestar en el PSOE riojano, donde se quejan de que su senador aconsejara un cambio de estrategia electoral «cuando él no hizo otra cosa que perder elecciones en La Rioja mientras era secretario general», subrayan las fuentes consultadas. También llamó la atención entre la cúpula socialista que criticara la subida del sueldo de los parlamentarios nacionales, ese 0,25% que alinearía su salario con las pensiones de acuerdo con los planes de Sánchez: según los datos públicos del 2017 que manejan en Martínez Zaporta, Aldama percibió de salario neto 75.184,5 euros «y ahora nos da lecciones».

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