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Luismi Cámara

Objetivo 25 kilos

Objetivo 25 kilos (II): La recaída

Han pasado casi nueve meses desde que dejé colgado ‘Objetivo 25 kilos’, en pleno proceso de recuperación de ganas tras unas semanas de recuperación después de acabar la Media Maratón de La Rioja. Las fuerzas habían regresado y ya me había marcado la nueva meta: la Behobia-San Sebastián.
Nueve meses después, retomo ‘Objetivo 25 kilos’. Lo hago con el decepcionante título añadido de  Objetivo 25 kilos (II): La recaída.
Segundas partes nunca fueron buenas, dicen algunos. Otros piensan que hay continuaciones que superan a la predecesora (El padrino II o El imperio contraataca).  Yo digo que me hubiera gustado que este regreso no hubiera tenido razón de ser más allá de recordar lo bueno que pasó, confirmar que todo lo perdido (en kilos) seguía atrás y que lo ganado y aprendido en hábitos y vida saludable progresaba adecuadamente.
Pero no. Ahora mismo, siento más vergüenza que hace 20 meses, cuando decidí dejar atrás los prejuicios, la timidez, los  rubores y sonrojos, para mostrarme y embarcarme en un proyecto que me ha ayudado a dar un vuelco (que no ha resultado del todo absoluto) a mi vida y que, visto el feedback recibido, ha ayudado a dar en la tecla para que otros cuantos se replantearan su forma de afrontar su vida y su salud (quizás la satisfacción más gratificante).
Tras un verano de cierto control, equilibrando excesos y esfuerzos, compensando con deporte y buena alimentación aquellas ocasiones en las que me dejaba llevar al lado oscuro de los vicios, comencé a preparar mi objetivo marcado.
Un par de semanas  antes de la Behobia corrí como prueba la carrera de Las Murallas de Pamplona, una 15k preciosa y muy recomendable. La acabé con muy buenas sensaciones y al día siguiente me encontraba perfecto.
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El problema fue el martes de la semana siguiente, cuando la rodilla se hinchó y no podía doblar sin dolor mucho más allá de 45º. Líquido sinovial que había que eliminar y que costó que desapareciera…
…Y me quedé sin carrera, sin objetivo y con una decepción enorme.
Me vi a mediado de noviembre, lesionado y con pocas ganas de hacer mucho deporte, con unos horarios que bailaron más de lo habitual, con cierto estrés personal y con las Navidades cercanas.
De repente, me convertí en mi peor boicoteador. Me dije que me merecía olvidarme de dietas sanas, de deporte y que me tocaba despreocuparme y dejarme llevar, que con el año nuevo retomaría las buenas costumbres.

Me dejé camelar por mis propios engaños. Mientras, me iba dando cuenta que mi estado de forma me abandonaba y mi cuerpo comenzaba a acordarse de un estado físico y unos volúmenes que ya tenía olvidados. La verdad es que en estos meses no me preocupé demasiado por la báscula. Quizás por miedo a echarme en cara lo que estaba haciendo. Después de más de un año de esfuerzo y satisfacciones, volvían las decepciones…
Pero he decidido volver a tomar al toro por los cuernos y hacerlo de forma positiva. Me niego a cumplir con eso de que “el que nace cochino muere lechón” o a darles la razón a aquellos que repiten cansinamente lo de que soy “un gordo de espíritu”.
Durante estos meses, Paula Fernández me insistió en varias ocasiones que me esperaba por su consulta en el Centro de Nutrición y Dietética Nutrium  para no olvidar los hábitos y seguir reforzando el trabajo hecho hasta entonces. Por unas cosas u otras (ahora recapacito y pienso que quizás tiene que ver con mi sensación de culpa y mi instinto inconsciente de ocultar mis nuevos errores) le fui dando largas.
Hasta que el pasado 2 de marzo volví. Tocó subir a la temida báscula. Las conclusiones, contundentes. He subido más de peso que de volumen. Regreso casi año y medio atrás, hasta tres meses después de empezar el reto de Objetivo 25 kilos. Ahí estoy ahora mismo.
¿El peso? 110,9 kilos. Vamos, que he ganado la mitad de lo que perdí.
Toca volver a empezar, aunque ya tengo superada la mitad del camino. El reto ahora está claro, volver al peso que considero que es el que me corresponde -entre95 y 97 kilos- y retomar y asentar las buenas costumbres que adquirí, que he dejado de lado y que tengo que retomar. Como objetivo a medio plazo: la Behobia-San Sebastián 2018. Allí empezó la cuesta abajo, allí debe estar la meta para seguir avanzando.
De nuevo, vuelvo a recordar que la ayuda de profesionales es fundamental para conseguirlo. A mí me acompañan unos muy buenos, los que demostraron (y me demostraron) que era posible.
Así que ahí vamos. “¡Caer está permitido; levantarse es obligatorio!”. Ahora toca levantarse. Mi firme intención es que ésta sea la definitiva y  que nunca llegue eso de que “a la tercera va la vencida”. Toca disfrutar de nuevo con el esfuerzo y la recompensa.
En el próximo post (que no tardará mucho en llegar), os contaré los primeros consejos y deberes de Paula y la vuelta al deporte y a los madrugones con Roberto Molina en el Centro de Fisioterapia y Medicina Deportiva Las Gaunas.
Y a vosotros, ¡gracias de nuevo por estar ahí!

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