La Rioja
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Autor: albertogil
Así funciona el nuevo stock de Rioja: preguntas y respuestas
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Alberto Gil | 30-06-2018 | 6:53| 0

¿Qué es el ‘stock’?
Es una herramienta habitual en zonas como Champagna, muy condicionada por las incidencias climáticas, y también se está trabajando en otras regiones francesas para limitar los efectos de hipotéticas heladas o sequías que, con el cambio climático, son cada vez más comunes. En Rioja, hubo un precedente, en el año 2007, que fracasó al no regularse bien su desbloqueo.

¿Por qué ahora… de nuevo?
A la sobreproducción de la campaña del 2016, que dejó muchas uvas sin vendimiar de calidad, le siguió la del año pasado que, con una fuerte helada, provocó problemas de abastecimiento. La idea es contar con una ‘despensa’ para afrontar futuros problemas.

¿Por qué cualitativo?
Hay dos aspectos básicos que puede servir para la mejora de vinos. En primer lugar, la selección de uvas: algunas de las mejores uvas se quedan en el campo, ya que si el viticultor cubre la cartilla con los viñedos más productivos y más fáciles de vendimiar y las bodegas no pagan la diferencia por las viñas más viejas o de más difícil acceso, en ocasiones no se vendimian, sencillamente, porque no compensan los costes. Por otro lado, está la mejora de vinos:a diferencia del precedente del 2007, en esta ocasión el ‘stock’ tiene carácter individual. Es decir, si se ‘pica’ un depósito o un viticultor tiene una parcela con problemas sanitarios, por ejemplo, la bodega o el viticultor podrá calificar su propio ‘stock’ o parte de él para mejorar el producto o, sencillamente, porque es mejor el vino de una añada ‘stockada’ que de la siguiente.

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¿Cómo se regula en mi cartilla?
uEl Consejo Regulador aprueba dos tipos de rendimientos: el amparado y el denominado de campaña. La diferencia entre ambos, de forma voluntaria, podrá ir a ‘stock’ con dos limitaciones principales: no podrá ser superior al 10% sobre el rendimiento amparado en un año (este año como máximo, por tanto, será del 8%) ni superior al 20% en tres años.

¿Cómo lo solicito?
Es automático. Si alguien no desea acogerse, viticultor o bodega, deberá renunciar expresamente antes del 30 de noviembre de cada campaña.

¿Qué pasa si no hago ‘stock’?
Si el viticultor tiene acuerdo con la bodega, podrá entregar también hasta el 118% de sus uvas y ésta elaborarla, pero ese 8% adicional deberá salir antes de la bodega como vino de mesa (como hasta ahora) antes del 31 de mayo del año siguiente. Asimismo, con carácter excepcional no habrá descalificación de producción hasta que no se pase del 125% en la entrada de uva en bodega. Eso sí, la diferencia sobre el 118% máximo de campaña se deberá destilar y acreditar que así se ha hecho, con lo que ‘las pasadas de frenada’ tienen coste económico.

¿Cómo hago si no tengo bodega?
La herramienta es muy útil para cooperativas, con capacidad para transformar la uva excedentaria de sus socios, y para la pequeña y mediana bodega con viñedo propio o pocos proveedores. Más difícil es para la gran bodega porque contrata con multitud de proveedores. En todo caso, la transformación, y conservación del ‘stock’, deberá pactarse individualmente entre bodega y proveedor, incluyendo el cálculo de costes y el beneficio de una hipotética calificación del vino. Así deberá reflejarse en los contratos obligatorios de pago por la uva.

¿Seguro agrario?
El ‘stock’ individual se concibe como una pequeña despensa, casi como un seguro agrario. Es decir, cada viticultor que se acoja dispondrá de una parte adicional de vino que podrá calificar de forma inmediata si a la siguiente cosecha, por ejemplo, no llega al rendimiento amparado por un pedrisco o cualquier otra cuestión. Es decir, hay desbloqueo individual (previsto) y permite afrontar con más garantías y tranquilidad la siguiente campaña. El desbloqueo individual se permite también para mejora de vinos (cualitativo).

El desbloqueo colectivo
Ha sido uno de los asuntos más espinosos de la negociación tras la experiencia del 2007, cuando grandes bodegas y cooperativas pidieron contraetiquetas de forma artificial antes de la fecha final del ‘stock’ (para bajar la ratio) y conseguir la calificación del vino. En esta ocasión, se fija una ratio de 2,80 (relación entre ventas y salidas) –a última hora se bajó del 2,85 que inicialmente se había previsto– como punto clave para el desbloqueo colectivo: si la ratio baja de ahí, se calificará vino de forma obligatoria del ‘stock’, aunque se hará en el porcentaje necesario, y prorrateado de todos los inscritos, para volver alcanzar ese 2,80. En el extremo opuesto, si la ratio supera el 3,05 no se calificarán de forma automática las reservas individuales, sino que el interesado deberá acreditar que tiene una merma por incidencia climática de al menos el 30% de su producción o presentar un acuerdo personal con la bodega de amparo.

¿Se pervierte el concepto de añada?
No. Los vinos ‘stockados’ podrán criarse y envejecerse como el resto, por lo que mantienen la añada. Además, el pliego de condiciones permite mezclar hasta un 15% de vinos de otras añadas, sin olvidar que hay una figura prevista (conjunto de varias cosechas) para etiquetar vinos de diferentes añadas.

¿Cuándo el vino tiene que abandonar el ‘stock’?
Si tres años después de la vendimia no se ha calificado una partida catalogada como ‘stock’, deberá abandonar la bodega el 31 de mayo del año siguiente, como toda aquella que se transformó y no se amparó ni se acogió al ‘stock’.

Sin destilación obligatoria
Uno de los puntos más conflictivos de la negociación ha sido el destino del ‘stock’ en caso de que no se calificase. De hecho, varias organizaciones proponían la obligatoriedad de destilación, pero la venta como vino de mesa, en dicho supuesto, cubre los costes de transformación de la uva en vino, por lo que ha sido un factor de peso. Es decir, sin esa oportunidad de salida al vino –la misma que tiene el vino que entra en bodega para quien no hace ‘stock’– no se hubiera aprobado.

Los viñedos singulares
No hay posibilidad de ‘stock’. Con cartilla independiente, el rendimiento máximo amparado por hectárea es de 5.000 kilos para uvas tinta y 6.992 kilos para uvas blancas. Serán los auténticos vinos ‘pata negra’ de Rioja.

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Sobre ‘Rioja Oriental’
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Alberto Gil | 18-04-2018 | 8:55| 0

El Consejo Regulador ha consumado el fallecimiento oficial de Rioja Baja, un territorio así conocido durante cientos de años y, formalmente como tal, desde la constitución de la DOP en 1926. El argumento principal utilizado es que, como sólo dos operadores han indicado la zona ‘Rioja Baja’ en su botellas desde 1999, hay que dar una oportunidad a ‘Rioja Oriental’.

No obstante, usando la misma tesis, entiendo que una decisión tan trascendente –cambiar la Historia lo es– debería venir avalada por compromisos de uso de ‘Rioja Oriental’ de quienes han promovido el cambio de nombre, algo que uno de sus principales valedores, el bodeguero Álvaro Palacios, ya ha dejado claro que no contempla al menos a corto plazo. Tampoco creo que ‘Rioja Baja’ haya tenido una oportunidad real, ya que es ahora por primera vez, no en 1999, cuando se ha planteado el desarrollo de nuevos vinos vinculados al origen, pero sobre todo creo que el debate ha sido demasiado corto para recabar en realidad las opiniones de bodegas y viticultores riojabajeños.

En este sentido, me pregunto que pensarían en La Rioja Alta si Rioja Oriental exigiera ahora cambiar su nombre por Rioja Occidental –quizá más ‘peyorativo’ que vender vinos de ‘Rioja Baja’ sea competir con vinos que se llaman ‘Rioja Alta’ sin la existencia de su antónimo geográfico – o qué dirían en Rioja Alavesa si los municipios riojanos de San Vicente, Ábalos y Briñas –condenados administrativamente al aislamiento geográfico– exigieran el cambio de la indicación por Sonsierra. ¿Sería suficiente una decisión mayoritaria del Consejo Regulador? Las votaciones las carga el diablo.

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Rioja Baja… con orgullo
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Alberto Gil | 13-04-2018 | 6:53| 0

Mateo Ruiz, Bodegas D. Mateos, reivindica sus raíces y el factor diferencial de la garnacha, el graciano y el mazuelo en la personalidad de los vinos de la comarca

Por mucho que el Consejo Regulador haya decidido archivar cientos de años de historia y taparse los oídos, seguiremos escuchando hablar de Rioja Baja, de los vinos de Rioja Baja. Esta amplísima comarca administrativa, desde Agoncillo hasta Alfaro, tiene por delante mucho tiempo para trabajar y mostrar su extraordinaria diversidad que, especialmente en las faldas de los montes del Sistema Ibérico, es capaz de sorprender y ofrecer grandes vinos con personalidad y carácter propio: «Nuestros viñedos, en los términos de Alfaro, Aldeanueva y Autol, van desde los 320 metros de altitud hasta los 650, lo que nos permite trabajar con un amplio catálogo de opciones», explicó ayer Mateo Ruiz, Bodegas D. Mateos, en la presentación de sus vinos en el club de catas de lomejordelvinoderioja.com.

Apenas nada se supo de Rioja Oriental durante la cata, salvo una pregunta del respetable: «No me identifico con Rioja Oriental; de tener una subzona, como zona geográfica que es, debería ser Rioja Baja», zanjó el bodeguero. La viticultura en Aldeanueva se remonta a cientos de años, aunque a comienzos de este último siglo surgieron nuevas bodegas y se ampliaron los campos de cultivo: «No era fácil hace 20 años conservar los viñedos de garnacha situados en el monte, pero nosotros lo hicimos y ahora estas uvas están en nuestros vinos», señaló Mateo Ruiz.
Esas garnachas, junto con también viejos mazuelos, y las plantaciones de graciano por las que apuesta el bodeguero desde hace un par de décadas se combinan en diferentes proporciones en todos los vinos de Bodegas D. Mateo: «El tempranillo también se adapta bien en nuestra comarca, pero estas otras uvas, de ciclo más tardío, nos ofrecen un salto diferencial, de calidad y de personalidad de zona».

Mateo Ruiz, en una imagen de la cata Miguel Herreros

Mateo Ruiz, en una imagen de la cata de mi compañero Miguel Herreros

La cata
Bodegas D. Mateos trabaja con tres gamas de vinos: Navaldar, «la más Rioja» en palabras de Mateo Ruiz; Insolente, una colección de varietales más fresca y divertida; y La Mateo, una espectacular familia de vinos que rinde homenaje a la ascendencia masculina de la familia: «Mi padre, mi abuelo, mi bisabuelo… siempre cultivaron sus propios viñedos y se merecían este homenaje».

El bodeguero comenzó la cata con Navaldar 2015, un crianza de la gama más tradicional de Rioja, aunque con el propio concepto de Bodegas D. Mateos: «Las cuatro variedades, tempranillo, garnacha, mazuelo y graciano, son importantes», en un vino carnoso, potente, pero de final amable, en el que el mazuelo y el graciano aportan una frescura y una acidez que agradece el conjunto. Insolente Graciano 2016 forma parte de la colección de varietales. Nada es fruto de la casualidad: «Nos ha costado quince años poner todos estos vinos en el mercado, con una primera fase de estudio y catalogación de los viñedos y una segunda de pruebas enológicas y con diferentes maderas hasta que entendíamos que estábamos preparados», indicó el bodeguero. En el caso del graciano, D. Mateos hizo las primeras vinificaciones varietales en el 2003, pero no salió al mercado hasta el 2012. Es un vino más joven, con mucho trabajo para pulir cualquier asomo de ‘aristas’ y el componente vegetal de esta variedad que solo en las zonas más cálidas de Rioja garantiza su vinificación por separado con regularidad.

La Mateo es la colección de vinos de familia: crianza, reserva y los dos varietales de garnacha y tempranillo blanco. Tal y como dejó claro el bodeguero, cada vino tiene su propia personalidad y, en este sentido, La Mateo Crianza 2014 incorpora una base de tempranillo (70%), con garnacha (27%) y graciano (3%). Combina la fruta con una madera también presente, que redondea un vino goloso y carnoso, mientras que La Mateo Reserva 2012 suma otra composición varietal, también con tempranillo como base –de diferentes viñedos y zona–, pero que se mezcla en esta ocasión con un porcentaje importante de graciano y mazuelo: «No tiene nada que ver con el anterior; con mayor acidez y frescura, es quizás más Rioja en el sentido clásico de vinos más longevos», describió el bodeguero. Y así se muestra en la cata: más fresco y elegante y con una mayor complejidad por el tipo de maderas (francesas exclusivamente) elegidas para la crianza.

La Mateo Garnacha Cepas Viejas 2015 fue una de las sorpresas de la noche. Un vinazo, con una tremenda explosión de frambuesa y grosella y una madera perfectamente integrada: «Son viejos viñedos de garnacha, una gran variedad que siempre ha diferenciado nuestra zona y que creo que en ninguna otra de Rioja puede alcanzar una calidad como en la nuestra». Y, como cierre, La Mateo Tempranillo Blanco 2016 –que junto con el anterior fue el elegido de técnicos y aficionados en el juego de preferencias de la aplicación para smartphones que JIG estrena esta temporada para el club de catas–, un blanco gastronómico, con cuerpo y que, tras unas primeras notas de madera fina, deja paso a un abanico de cítricos y aromas y gustos tropicales.

El ‘irregular’ tempranillo blanco es el protagonista del vino: «Yo creo mucho en esta variedad, autóctona y única en todo el mundo; hay que dejarle tiempo pero con una buena crianza nos va a dar muchas alegrías», señaló Mateo Ruiz, quien apostó por el tempranillo blanco desde el primer momento y hoy, ese especial viñedo, tiene ya trece años: «Hemos vuelto a plantar posteriormente y, aunque ya con seis años de edad, no es todavía lo mismo, pero lo será con el tiempo».
En resumen, un grato descubrimiento el de Bodegas D. Mateos, que comenzó vendiendo sus vinos en la exportación y que, desde el año pasado, empieza a pisar fuerte también en el mercado nacional, con Rioja Baja y Aldeanueva de Ebro como identidad.

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Las dos únicas bodegas de zona de ‘Rioja Baja’ renuncian a ser ‘Orientales’
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Alberto Gil | 07-04-2018 | 2:47| 0

Viñedos Ruiz Jiménez y Bodegas Ilurce, que trabajaban con vinos comarcales, dejan de hacerlo por el cambio de nombre

El llanero solitario ha dejado de cabalgar…, al menos en solitario. Viñedos Ruiz Jiménez (Aldeanueva de Ebro), la única bodega que desde el año 2002 etiquetaba todos sus vinos como ‘Rioja Baja’, comunicó ayer al Consejo Regulador que renuncia a la indicación de zona, después de que la institución le advirtiera de que no podía referenciar la procedencia de sus vinos con la tradicional denominación, sino que tenía que hacerlo con la nueva indicación ‘Rioja Oriental’.

¿La última de las fililipinas.... de Rioja Baja?

¿La última de las fililipinas…. de Rioja Baja?

Francisco Ruiz Jiménez devolvió ayer al Consejo Regulador 30.000 contraetiquetas de vino de zona –con la nueva referencia ‘VZ’ tras la aprobación el pasado verano de las nuevas categorías de vinos que pretenden fomentar el origen de los mismos–, ya que los servicios técnicos le advirtieron de que si utilizaba dichas ‘contras’ no podía seguir usando en sus etiquetas el término ‘Rioja Baja’, sino que, obligatoriamente, debía emplear ‘Rioja Oriental’: «Llevo más de 15 años vendiendo mis vinos como ‘Rioja Baja’ en todo el mundo, pero no voy a hacerlo como ‘Rioja Oriental’». El viticultor, que exporta el 99% de su producción, ya reclamó, en estas mismas páginas de Diario LA RIOJA, algún tipo de explicación:«Si soy el único que utiliza la zona en Rioja Baja, cuando hay más de cien bodegas alavesas y decenas de La Rioja Alta que lo hacen en sus comarcas, creo que alguien debería preguntarme».
Ruiz Jiménez explica que «puedo llegar a entender un cambio de nombre e incluso que estoy equivocado, pero para ello debería encontrarme con que varias de bodegas de la zona estén etiquetando sus vinos como ‘Rioja Oriental’, pero ni una sola se ha planteado hacerlo». «Ahora, todo el mundo escurre el bulto –continúa–, pero me dejan a mí sin posibilidades de seguir defendiendo una comarca en la que creo sin reservas».
En este sentido, Francisco Ruiz Jiménez insiste en su propuesta hecha a varias bodegas y viticultores de la zona: «Si nos pusiéramos de acuerdo las bodegas de la comarca y etiquetáramos como zona nuestros mejores vinos, Rioja Baja por supuesto porque así nos conocen desde hace al menos 80 años, en diez años habría una revolución en la denominación de origen, pero para eso hay que quitarse de encima los complejos de inferioridad».

El cambio de nombre
La propuesta de cambio del nombre de la zona, de Rioja Baja a Rioja Oriental, fue defendida por la Federación de Cooperativas de La Rioja (Fecoar)y por ARAG-Asaja al mismo tiempo que, el pasado verano, el Consejo Regulador proponía aprobar las nuevas categorías e indicaciones de Viñedos Singulares y Vinos de Municipio. De hecho, estos últimos y la revisión del etiquetado de los de zona, quedaron pendientes en primera instancia de un acuerdo de cambio de nombre. Finalmente, el pleno del Consejo Regulador aprobó el cambio de denominación para los vinos de Rioja Baja, aunque supeditado al estudio de las posibilidades de registro de ‘Rioja Oriental’ y de la opinión de distintas agencias y prescriptores sobre su conveniencia. Pero nada se supo de este último estudio y lo cierto es que el Consejo Regulador solicitó ante Bruselas el cambio de denominación de zona en el pliego de condiciones, lo que ahora obliga a etiquetar los vinos de dicha comarca como, sí o sí, de ‘Rioja Oriental’.

El otro caso
El de Ruiz Jiménez no es un caso único. Bodegas y Viñedos Ilurce (Alfaro) solicitó en la pasada vendimia la trazabilidad al Consejo Regulador como vinos de zona para sus viñedos de la comarca. Ilurce trabaja con la distribución de Jorge Ordónez, el mayor importador de vinos españoles de EEUU, y éste les solicitó un embotellado especial para el país norteamericano con el etiquetado de zona ‘Rioja Baja’: «No teníamos problema en trazar nuestros vinos porque trabajamos con nuestros viñedos de Alfaro y Monte Yerga», explica Inmaculada Escudero. «El problema vino –continúa– cuando el Consejo nos dijo que si queríamos etiquetar el vino como ‘Rioja Baja’ deberíamos hacerlo a todo velocidad porque iba a prohibirse».

La familia Escudero consultó con Ordóñez, probablemente el mejor conocedor español del mercado norteamericano, y éste les dijo que en ningún caso pusieran ‘Rioja Oriental’: «Para qué esta viaje», se pregunta Inmaculada Escudero. «Nosotros siempre hemos hecho vinos de Rioja Baja con todo el orgullo y nuestro importador, que algo sabrá de esto, nos pidió etiquetarlos como tal, pero de Rioja Oriental ni él ni nosotros queremos saber nada».
Lo curioso de todo es que el cambio de nombre se planteó supuestamente para fomentar los vinos comarcales y locales: 143 de Rioja Alavesa eran elaboradores de vino de zona en la comarca el año pasado, 27 de Rioja Alta y 2 de Rioja Baja. Ahora, si no cambian, las cosas, los de Rioja Oriental serán cero.

El Consejo se reúne el miércoles para analizar el tema en la comisión de zona

El asunto no está pasando desapercibido para el Consejo Regulador. La asociación Bodegas Familiares de Rioja solicitó la reunión de la Comisión de Zona y Municipios, constituida para analizar las nuevas figuras aprobadas el pasado verano pero y tratar, entre otros asuntos, el cambio de denominación de ‘Rioja Baja’ a ‘Oriental’. Tras constatar que varios de sus asociados no estaban de acuerdo con el cambio de nombre, Bodegas Familiares plantea que, al menos, se pueda seguir indicando Rioja Baja en las etiquetas. En este sentido, ni una sola bodega, más allá de Ruiz Jiménez o Ilurce, se apuntó en 2017 a la elaboración de vinos de ‘Rioja Oriental’. En las páginas de Diario LA RIOJA se han podido leer varios testimonios contrarios al cambio de nombre como los de bodegas como Nestares Eguizábal (Galilea), Ortega Ezquerro (Tudelilla), D.Mateos (Aldeanueva de Ebro), Vinos en Voz Baja (Aldeanueva), además de los de Ilurce y Ruiz Jiménez.  Tampoco entre los prescriptores parece haber cuajado la idea y Luis Gutiérrez –el hombre actualmente más influyente para los vinos españoles como catador para Robert Parker– ya lo advertía en su último reportaje sobre la denominación de origen: «Creo que Rioja Oriental tiene posiblemente más connotaciones peyorativas en ciertos círculos de EEUU… Y es confuso, ya que lo oriental se asocia con lo asiático», advertía. La última crítica ha venido desde la revista Gourmet, que, en un artículo firmado por Helio San Miguel titulado ‘Rioja Oriental: Nombre a evitar’–, escribe sin ‘pelos en la lengua’: «El término ‘oriental’ ha tomado un cariz marcadamente peyorativo hasta convertirse hoy en ofensivo en Estados Unidos». «El propio presidente Obama tomó la decisión de prohibir su uso en los textos legales del gobierno federal». «Rioja Oriental –continúa– es recibido con una mezcla de carcajadas, confusión y estupefacción».

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¿Origen NO Rioja?
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Alberto Gil | 11-03-2018 | 7:43| 0

El Consejo Regulador ‘ajusta’ el vídeo de su nueva campaña ‘Saber quién eres’

Algunas de las imágenes utilizadas por la agencia Shackleton ofrecen dudas sobre la procedencia real de los viñedos mostrados

Rioja presentaba esta semana en Madrid su nueva campaña internacional, con la Real Academia Española como escenario, y con un claro guiño al origen, del propio vino pero también de la lengua castellana, cuyos primeros textos vieron la luz en San Millán de la Cogolla. Por primera vez, la denominación de origen acompañará sus presentaciones en todo el mundo con el eslogan ‘Saber quién eres’ en español, sin traducción incluso ni en China. La idea ha sido de la agencia de Shackleton, creada en enero del 2004 por dos conocidos nombres de la publicidad, como son Pablo Alzugaray y Juan Nonzioli. El propio Alzugaray presentaba así la campaña: «¿Qué, si no una exaltación misma de la esencia, es una denominación de origen? ¿Qué, si no la lengua, puede significar mejor de dónde se es?».

El caso es que el vídeo promocional ‘Saber quién eres’, volcado en Youtube y destinado a su difusión por redes sociales, incluye algunas imágenes inusuales en Rioja. Las mayores dudas sobre su verdadera procedencia las ha provocado un viticultor que, con una gorra nada típica por estos lares, cuida sus uvas blancas de unos grandes emparrados extraños en esta comarca vitícola: «No se trata de un rodaje expresamente, sino de un montaje de un banco de imágenes y es cierto que se han generado algunas dudas sobre si había alguna que podía no ser de Rioja y por eso se está editando el vídeo para modificarlo», aclara José Luis Lapuente, director general del Consejo Regulador. Lapuente resta en cualquier caso trascendencia a la anécdota al señalar que «el vídeo no es la pieza principal de la campaña, sino que es una píldora más que transmite un mensaje general y, por supuesto, si se hubiera pensado su emisión para la televisión o grandes canales de difusión se hubiera rodado expresamente». «El montaje –agrega– incluye imágenes de todo tipo para reforzar una idea, pero no es la pieza principal ni mucho menos».

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